El sábado por la mañana, mientras los habitantes de Schaumburg aún dormían, en el complejo deportivo Olympic Park cientos de jóvenes empezaban a reunirse para participar de las pruebas del Sueño MLS 2009 -presentado por The Home Depot.
Algunos habían llegado desde tan temprano como las 5:00 a.m., y las primeras citas habían sido pactadas para las 8:00 a.m.
A esta tercera edición del certamen, Chicago se sumó como ciudad sede ofreciendo a más de 600 jóvenes la oportunidad de demostrar sus habilidades futbolísticas y, ¿por qué no?, pensar en convertirse en jugadores profesionales.
Una vez registrados de acuerdo a la hora que habían sido citados, los jóvenes pasaron al área de las canchas para ser divididos en grupos y en cuatro canchas de pasto sintético desplegaron su mejor futbol para agradar al grupo de visores encabezado por Paul Cadwell, director de desarrollo juvenil del Chicago Fire, encargados de seleccionar de más de 600, a 24 para el final del día.
Si bien la emoción entre los participantes era notoria, Cadwell se dijo igualmente emocionado por la oportunidad que el Sueño MLS 2009 le brinda de ver a jugadores que en otras circunstancias no vería.
"Este programa nos brinda la oportunidad de ver a jóvenes, especialmente hispanos, que normalmente no veríamos", dijo Cadwell quien reconoció la presión que una prueba como ésta puede significar para los jóvenes. "Los jugadores están muy emocionados, pero también están un poco nerviosos, pues saben que esta es una buena oportunidad para mostrarnos lo que pueden hacer y querrán convencernos que deben estar entre los finalistas".
Según el encargado de las promesas del Fire, hubo un grupo selecto de jugadores que más le llamó la atención. "El nivel de competencia nos ha dejado gratamente sorprendidos y más aún porque los jóvenes de entre 15 y 18 años están mostrando importantes cualidades", concluyó Cadwell.
Mientras algunos salían del campo algo tristes y frustrados creyendo haber podido aportar más, otros se mostraban tranquilos y hasta confiados en estar entre los 24 finalistas que regresaran la mañana del domingo para realizar una sesión de entrenamiento bajo la supervisión de Paul Cadwell.
Entre ellos encontramos a Raúl Espinosa, residente de Wisconsin. Espinosa viajó a D.C. para realizar la prueba en la capital. Tras quedar entre los finalistas, el joven quedó a un paso de conseguir el boleto para viajar a Los Ángeles para la etapa final del próximo 9 de abril.
Según Espinosa, los visores del United le dijeron lo contentos que estaban por ver sus habilidades y al no quedar entre los cuatro finalistas, le sugirieron venir a Chicago.
"La verdad es que en D.C. no me fue del todo mal, estuve muy cerca de que mi nombre apareciera entre los finalistas", comentó Espinosa.
A diferencia del fin de semana que tuvo que pasar en un estacionamiento en D.C. en espera de realizar las pruebas y sin alquilar un cuarto de hotel, esta vez el joven esperará la llamada para una segunda prueba en casa. "Vivo en Wisconsin y esta vez no tendré que dormir en el carro si me piden venir mañana. Volveré a casa y de ser necesario volveré a manejar mañana para llegar aquí".
Para el popular jugador, que apareció el fin de semana pasado en el programa "República Deportiva", ningún sacrificio es demasiado cuando se persigue un sueño. "Sé que es un gran esfuerzo el que estoy haciendo, pero por conseguir el sueño de siempre, ningún sacrificio es demasiado", concluyó Espinosa.
Lejos del resto del grupo e igualmente confiado, William Saquino, quien manejó desde Little Rock, Arkansas, celebraba lo que él consideró una actuación grandiosa. El jugador anotó cuatro goles y estaba casi seguro de ser citado para la mañana del domingo. "Ya te habrán hablado de mis goles", dijo el joven de padre guatemalteco y madre brasileña. "La verdad es que me sentí muy a gusto, el meter los cuatro goles fue algo grandioso", aseguró el joven de 21 años. "Yo siempre aspiro a lo más alto, no soy de los que se conforman y aunque no gane el Sueño MLS, espero estas personas noten mi talento y habilidades".
Todos los participantes tienen historias conmovedoras en común, unas más que otras, pero la de Manuel Bello dejó impresionados a muchos.
Bello, de 19 años y originario de Colombia, llegó a Estados Unidos gracias a un visor que lo vio en su país natal y lo hizo venir prometiéndole una beca universitaria. Tras llegar al país, el visor, de nacionalidad argentina según cuenta Bello, desapareció.
Sin conocer ni el país ni el idioma, Bello decidió asumir el reto de quedarse y empezar una nueva vida, que incluye aprender inglés y seguir jugando fútbol, deporte que practica desde los siete años. "Empecé a ver la manera de quedarme acá porque ya se habían hecho los sacrificios en mi país y no quería regresar así. Me quedé y empecé a conocer gente que me ha ayudado", comentó.
Entre las personas que lo han ayudado resalta su entrenador, Guillermo Montiel, quien dirige un equipo de sala compuesto curiosamente por ocho colombianos y ocho mexicanos. Montiel no solo registró a Bello y a su compatriota cafetero Sergio López, también los trajo desde Grand Rapids, Michigan, para participar de la prueba. Agradecidos por la oportunidad, Bello y López esperan la llamada que les pida volver la mañana del domingo y aparecer entre los cuatros finalistas.
Los ganadores de Chicago se darán a conocer durante el programa semanal "República Deportiva" y los cuatro viajarán a Los Ángeles para competir en la fase final de la que saldrá el gran ganador al que conoceremos el 12 de abril.
Raquel Ortiz colabora con sus artículos en FutbolMLS.com.

