Alemania aguantó a Turquía y está en la final

Alemania avanzo a la Gran Final de la Eurocopa 2008 tras vencer a Turquia.

Cardiacos resultaron los 90 minutos de la primera semifinal de la Euro 2008. Alemania, que seguramente jugó uno de sus peores encuentros en lo que va del certamen continental, apeló a la estirpe de la raza teutona para conseguir un triunfo de verdaderos riñones y doblegó por 3-2 a Turquía, que estuvo a cuatro minutos de mandar el histórico partido a tiempo suplementario.


El tanto que le dio el boleto al conjunto germano a la Gran Final lo marcó Philipp Lahm a los 90', con más entrega que fútbol y evidenciando que los turcos quizá merecieron mejor suerte frente al marco de Jens Lehmann. Sin embargo, el fútbol no es de merecimientos, sino de goles, ya que los otomanos pusieron tres disparos en el palo del rival, mientras el cuadro de Joaquim Low metió los necesarios para conseguir su "ticket" para el último y definitivo enfrentamiento.


Desde muy temprano, el St. Jakob-Park se llenó hasta el tope para presenciar el vibrante encuentro. El DT turco Fatih Terim sólo contaba con 13 futbolistas para el cotejo, entre ellos su tercer portero Tolga Zengin -quien pudo haber sido habilitado para entrar de cambio como jugador de campo-, ya que entre lesionados y suspendidos, la artillería roja llegaba disminuida frente a la "Mannschaft", que aparecía como favorita absoluta.


Pero al momento en que inició el partido en Basilea, los alemanes vieron cómo un vendaval rojo metió en constantes problemas a los zagueros Christoph Metzelder, Simon Rolfes y Thomas Hitzlsperger. Fueron Mehmet Aurelio, Sabri Sirioglu y Kazim Kazim -este último con dos tiros al palo- quienes pusieron a sufrir a Low, quien en su pasado dirigió al Fenerbache y conocía perfectamente el arsenal otomano.


Mención especial merecen los "alemanes turcos" Hamit Altintop y Hakan Balta, nacidos en Gelsenkirchen y Berlín, respectivamente, ya que se fajaron en la zona baja, buscando evitar que el representativo de su país natal le hiciera daño al marco del veterano Rustu Recber, deteniendo a los siempre peligrosos Miroslav Klose, Lukas Podolksi y Michael Ballack.


El primer tanto del encuentro cayó a los 22'. Un tiro centro de Sabri fue rematado de primera intención por Kazim y el esférico pegó en el travesaño, dejando atónito a Lehmann y al zaguero Arne Friedrich, ya que llegó como locomotora Ugur Boral para disparar en medio de las piernas del arquero del Arsenal. Era el 1-0.


Aún festejaba el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en la grada VIP cuando en un contragolpe, cuando Podolski metió un centro medido a Bastian Schweinsteiger para que resolviera magistralmente el empate 1-1 (26'), en una copia de aquel tanto ante Portugal que también fabricaron este par de tremendos jugadores alemanes.


La noche se oscureció para el silbante del partido Massimo Busacca, cuando a los 50' dejó de marcar un claro penal de Sabri sobre Lahm en los linderos del área; los reclamos fueron constantes y el suizo decidió dejar correr una jugada que pudo definir desde antes la semifinal.


A los 70', el mismo Busacca, ahora en el área de Alemania, tampoco marcó otro penalty sobre Kazim, por parte de Metdelzer, cometiendo el pecado de "compensar" para dejar las cosas en empate 1-1 hasta ese momento.


Parecía que Turquía lograría su cometido de mantener la igualada, pero vino el ariete Miroslav Klose para anotar el 2-1 a favor de los germanos, levantando de su asiento a la cancillera alemana Angela Merkel a once minutos del final (79'). No obstante, otra vez apareció la "magia turca", esa misma que lo catapultó hasta semifinales al anotar goles decisivos cerca del final de cada uno de sus encuentros y con la anotación de Semin Senturk (86'), que empujó suavemente el balón a la red germánica, a pase certero de Sabri, llegó el silencio para todos los alemanes en el inmueble que se veían invadidos por la tristeza de saber que en el horizonte ya aparecían los tiempos extras.


A pesar de haber jugado uno de sus peores partidos, Philipp Lahm se animó a cruzar su medio campo, le lanzó el balón a Torsten Frings -que entró de cambio al arranque del segundo tiempo por el descalabrado Simon Rolfes- y recibió de pared el balón de frente a Recber. Ya corrían los 90' de juego cuando, con potente derechazo, Lahm marcó el 3-2 final y gritó a los cuatro vientos la agónica victoria que hizo saltar de alegría en su banca al DT Low, dejando tendido sobre el terreno de juego al equipo turco que cayó como los grandes, con la cara al sol.


Ahora, Alemania recibirá, en la Gran Final de la Euro 2008, el domingo 29 de junio, en el Estadio Ernst Happel, al ganador del duelazo entre España y Rusia, sin duda, partido de pronóstico reservado.


Abel Reyes Díaz, investigador de contenidos editoriales deportivos, ha trabajado también en Editorial Televisa como Editor en Jefe y copywriter de Fox Sports México, así como en el Periódico Reforma y Grupo Radio Centro; colabora a la vez con sus artículos en MLSnet.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.