¿Quién divierte al futbolista?

Hay una pregunta obligada en este presente frenético que vivimos quienes amamos el futbol y no es otra que, ¿se divierte de verdad el futbolista hoy en día? Quizás la mayoría de los profesionales nos dirán que sí, aunque permítanme dudarlo.


El fútbol profesional y moderno obliga a niveles muy altos de exigencia que superan los conceptos primarios de diversión. Ya no se juega como nos contaban los abuelos, cuando la cancha reunía a los talentosos con el balón para que desde la gramilla comenzaran la fiesta, que se extendía luego a la tribuna y de ahí a la calle. Así nacieron las grandes aficiones.


No. Hoy el futbol es una empresa demasiado seria, y con niveles de inversión económica en donde están de por medio los riesgos de capital, los efectos mediáticos, los publicitarios y el lógico crecimiento empresarial.


Estos son sólo algunos de los conceptos que representa un futbolista, visto como parte de una empresa que traza sus rutas críticas de acuerdo con sus inversiones. Con todo ello, ¿podrá divertirse? Difícil verdad.


Y aún no entramos en su territorio, ese estrictamente deportivo y competitivo, en donde debe permanecer cien por ciento concentrado en todos los aspectos, a riesgo de perder su posición como titular si no está atento a las indicaciones de orden táctico, o en el peor escenario, sufrir una lesión que lo aleja del terreno si no maneja perfectamente los tiempos de su preparación física y los adecua con su organismo.


Manejo ejecutivo, acondicionamiento físico, valija preparada dos veces por semana, alejamientos familiares, equilibrio psicológico, en donde soportar diferentes caracteres no es fácil en trabajos colectivos.


Relacionista público con sus compañeros, con el cuerpo técnico y, en muchos casos, saber soportar directivos que creen saber más de lo que realmente saben, para luego enfrentarse a la tribuna física de la multitud presente y a ese monstruo implacable de la tele que desde su avanzada tecnología permite hacernos ver hasta la verdad sobre las mentiras.


Por todas esas instancias debe pasar ese ser humano llamado futbolista, que hoy en día viste la camisa de cualquier equipo de la tierra.


El futbolista de hoy es un ejecutivo que se viste diferente a la hora de hacer su trabajo. Gana como cualquier presidente de una multinacional y como tal no sólo debe ejercer a la hora del partido sino que además debe prepararse con una seriedad que sin duda va más allá de la diversión.


Horas y horas de entrenamiento, cientos de repeticiones, dobles jornadas laborales, concentraciones a veces extremas y una particular vida llena de privaciones, teniendo en cuenta lo corta que puede ser su carrera. A los 30 ya les decimos veteranos y huelen a retiro.


Suena injusto por lo que representan, por lo que nos transmiten, por lo que nos hacen sentir en cada partido, por su capacidad, en muchos casos artística, que nos levanta emocionados de la silla para dar un grito desde la tribuna o un abrazo frente a la tele, por todo lo que son como niños grandes divirtiendo a otros y muchas veces llevando dramas a cuestas que no pueden ni deben expresar.


Su premio en la cancha es el gol, también el triunfo. Fuera de la cancha, quizás la compensación económica premie el esfuerzo, pero este profesional del futbol hoy por ello cobra. Su vida como tal no va más allá de quince anos en competencia, salvo casos excepcionales, cada día más escasos.


No es una velada defensa al futbolista, es sólo intentar ver la realidad de un ser humano que a diario se enfrenta no sólo con su obligación y su trabajo, sino que debe soportar un moderno universo mediático que le esculca hasta su privacidad sentimental y sus gustos particulares de vida. Gracias a ellos nos divertimos nosotros, pero nos hemos preguntado con honestidad: ¿quién o qué divierte al futbolista?


Ricardo Mayorga, ha sido comentarista por doce años de Telemundo, Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles y colabora con sus artículos en MLSnet.com. Todas sus columnas pueden ser leídas en su página www.mayorgadefrente.comEste artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.