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Se juegan más que el orgullo

Ciudad de México - Por orgullo, demasiado orgullo; pero sobre todo por un gran paso rumbo al Mundial, México y Estados Unidos chocarán este domingo en el estadio Azteca.

México y Estados Unidos, los dos equipos más poderosos de la CONCACAF, se enfrentarán en un partido de fútbol, que es importante en el ego de ambos países, pero sobre todo, que los dejará solitarios en la punta del hexagonal final rumbo a la Copa 2006.

Una cima de la eliminatoria que para ambos les abre una puerta enorme puerta alemana, si se considera que de los tres equipos del hexagonal, tres calificarán directos y un cuarto todavía tendrá una oportunidad en serie de repechaje contra un país asiático.

"Creo que aún no podemos hablar de tener medio boleto para el Mundial. Después todavía nos faltan otros ocho juegos, incluidos dos enfrentamientos contra Estados Unidos y Costa Rica", comentó el mexicano Rafael Márquez. "Aquí lo más importante son los tres puntos. No podemos dejar ir puntos en casa, si no queremos complicarnos la calificación".

Para Márquez con una victoria contra Estados Unidos y otra en Panamá a media semana y comenzarán a acercarse. "Si salimos con seis puntos en cuatro días, entonces sí creo que las cosas se pueden facilitar", añadió Márquez. "Pero estoy consciente de que primero tenemos que vencer a Estados Unidos aquí. Sin pretextos".

"Una victoria dejará un entorno muy favorable para seguir adelante, pero creo que hasta que vayamos a Estados Unidos y ganemos en Columbus diré que tenemos boleto al Mundial", manifestó Jared Borgetti.

Sin embargo, la misión para los tricolores será complicada, luego de que sólo han derrotado en una ocasión en los últimos ocho enfrentamientos a su vecino del norte. "Estados Unidos ha crecido y aprendió rápido a jugar al fútbol", consideró Márquez. "Muchos de sus jugadores están en el extranjero, en Europa, y eso ayuda a que sean jugadores físicos, rápidos y muy disciplinados dentro de la cancha".

Uno de los principales aliados del Tricolor puede estar fuera de la cancha, el estadio Azteca de la Ciudad de México.

"El obstáculo más grande para el partido del domingo es la altitud (2.400 metros sobre el nivel del mar), no México. El oponente es sólo el segundo obstáculo", dijo el técnico de Estados Unidos, Bruce Arena, en tele conferencia. "Sólo un equipo ha vencido en eliminatoria a México en el Azteca (Costa Rica)... La altitud es la mayor ventaja para un equipo que juega ahí".

El antídoto fue una concentración de altura de quince días en las montañas de Colorado, que, según Arenas, serán suficientes para estar en ritmo, para la altura y una temperatura de cercana a los 85 grados Fahrenheit que se esperan el domingo a medio día en la Ciudad de México.

Arena consideró que sus posibilidades de ir al Mundial crecerán de manera considerable si salen con puntos del Azteca, aunque sea uno.

"Claro que para Estados Unidos un empate sería buenísimo", indicó el técnico de México, Ricardo La Volpe. "Por eso tenemos que jugar un partido muy inteligente, con paciencia, sin desesperarnos, si los goles no llegan rápido. Con seguridad Estados Unidos saldrá a encerrarse y a esperar un contragolpe para 'matarnos'. Esa es su especialidad". Ambos países llegan en punta del hexagonal; México con una victoria en Costa Rica y Estados Unidos con otra en Trinidad y Tobago.

Carlos A. Nava es redactor de deportes del diario Al Día de Texas. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.