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Sin olvidar al Revolution vamos por Colorado

La campaña de MetroStars en la temporada 2004 no se puede discutir. No sólo está a la vanguardia de su Conferencia, sino que su fútbol ha mostrado identidad y características por momentos realmente muy buenas. El grupo Bradley está funcionando, más allá de cualquier diferencia que le admitimos, usted pueda tener con el entrenador. El padrón de juego está claro y en la mayor parte de los partidos, la actitud ha sido buena.

El pasado encuentro ante el New England Revolution debe servir para sacar conclusiones de lo que no pude volver a pasar. Lejos de alcanzar el mismo rendimiento que lograra en California, oportunidad en la que derrotó nada menos que al Galaxy de Los Angeles por goleada, MetroStars fue un equipo frío, que pagó tributo a la juventud de varios de los integrantes del plantel y se dejó llevar por delante por la mala intención del rival. No hay dudas ni antes ni después del partido que los góticos tenían un plantel superior y sus posibilidades de victoria en el Gillette Stadium tenían un alto porcentaje a su favor.

Sin embargo, el equipo local salió dispuesto a jugarse la vida en cada pelota dividida, golpeó a diestra y siniestra a todos los hombres claves del visitante ante la absoluta pasividad del juez del compromiso Sr. Miguel Hernández y poco a poco fue mermando su rendimiento colectivo e individual. Piezas fundamentales, como Eddie Gaven en el sector de media cancha, sintieron el rigor de las infracciones y poco o nada pudieron hacer para responder las agresiones.

Así y todo en los primeros cuarenta y cinco minutos, los dirigidos por Bob Bradley fabricaron tres claras chances de gol que se malograron, dos por la brillante actuación del portero Brown, ante cabezazos de Parke y Ricardo Clark y la restante, desborde de Magee por izquierda y Wolyniec que se demora un instante en estirar su pie y en la línea del arco se pierde la apertura.

Casi inmediatamente una infracción que mereció más de una tarjeta roja y no se llevó ninguna de Dempsey, sacó del rectángulo de juego al brasileño Gilberto, que comenzaba a ser figura en medio juego y terminó en el hospital. La segunda parte pareció tener las mismas características hasta que en los minutos 64 y 67, dos avances muy rápidos superando la pasividad de la defensa visitante, terminaron en la red y definieron el partido.

De ahí en más ya ni siquiera New England tuvo necesidad de seguir golpeando, el objetivo estaba conseguido. Así y todo en un par de jugadas, MetroStars estuvo cerca, una de Gaven, que solo desde el punto penal le pegó por encima de la tribuna y otra de Galván Rey, cabeceando hacia atrás un balón que pudo perfectamente llevar destino de red. Sobre el final, Magee, como premio al esfuerzo que realizó toda la noche, fue víctima de un claro penal y Guevara lo transformó en gol. Pero el funcionamiento colectivo no apareció casi nunca y algunas actuaciones individuales, estuvieron por debajo de sus posibilidades.

Perder un encuentro no significa nada. Solo hay que sacar conclusiones y corregir lo que no se hizo en Foxborough. Colorado viene de vencer nada menos que la buena racha de Columbus y será un rival de cuidado, aunque si MetroStars juega como puede, debe conseguir esos tres puntos, que lo aseguren al tope de su Conferencia y sigan entusiasmando a los aficionados.

La vuelta de Fabián Taylor también ayuda para pensar en una ofensiva de mayor fuerza y la expectativa en torno al argentino Sergio Galván sigue intacta, más allá de los minutos de algunos partidos en los cuales ha actuado hasta el momento.