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Gran partido en L.A.

Tras haber jugado su mejor encuentro en lo que va de la temporada 2004, venciendo al Galaxy de Los Angeles en su propio terreno del Home Depot Center y por goleada, MetroStars va ahora a Boston en busca de otros puntos de oro ante el Revolution.

En California se vio por primera vez el equipo que Bob Bradley viene buscando desde hace mucho tiempo. Técnica y tácticamente funcionó muy bien y por si fuera poco, se le agregó el condimento extra, de una actitud diferente, ganadora cien por cien en todos los sectores del campo de juego. Si a lo anterior, que ya es muy bueno, le sumamos algunas actuaciones individuales magníficas, tenemos que coincidir que más no se podía esperar, incluso el resultado, estuvo muy por encima a lo que pensábamos podía lograrse en ese encuentro, sobre todo pensando en un rival que golpeado en Nueva York, intentaría por todos los medios alcanzar la revancha.

No fue así y de principio a fin existió un solo equipo en la cancha, con una defensa firme y bien orientada, amparada en dos laterales que clausuraron su zona, una actuación descollante de Eddie Pope bien secundado por Parke y un rendimiento excepcional de Ricardo Clark, dejando claro que su posición ideal dentro del campo es actuar delante de la línea final, como volante tapón, recuperando y apoyando con mucho criterio, convirtiéndose en figura fundamental para el gran triunfo gótico.

Al excelente trabajo defensivo, debemos sumarle una media cancha muy inteligente para tocar, utilizar correctamente los espacios, no desesperarse con el balón en los pies, tratando de jugar siempre con el compañero mejor ubicado. Luego de los primeros 10 minutos, apareció una vez más en toda su dimensión un Amado Guevara muy motivado por su triunfo con la selección de su país, que no solo abrió con un golazo el camino de la victoria, sino que supo siempre ser el líder que el equipo necesita, para regular los tiempos y darle confianza a sus compañeros. Y llegaron como dos conejos de la galera, dos jugadas maravillosas de Eddie Gaven, que mostró todo su talento y liquidó totalmente las aspiraciones del rival.

Galaxy se vio tan sorprendido dentro como fuera del terreno. Las modificaciones de su entrenador solo contribuyeron a desestabilizar por completo lo que quedaba de su esquema. Entraron delanteros y delanteros, pero donde realmente hacia falta fortalecerlo era en el sector medio, donde el austríaco Herzoz, Zaragoza y Grabavoy, perdían irremediable con Clark, Gilberto, Guevara o el propio Gaven y solo quedaba la inspiración de Cobi Jones, quien con gran espíritu de sacrificio, fue la única salida del conjunto californiano.

Con ese panorama no podía esperarse otra cosa que una cómoda victoria de MetroStars. El segundo tiempo, la visita aguantó bien los arrestos solo anímicos del dueño de casa e incluso en los últimos minutos, con la inclusión de Glen y del argentino Sergio Galván, que puso el toque de distinción con un par de toques magníficos, pudo haber aumentado el marcador, de haberse sancionado un clarísimo penal contra éste último, tras un enorme remate de Guevara que dio en el horizontal del arco custodiado por Hartman.

Hay que hacer notar el muy pobre trabajo del juez del encuentro Sr Okulaja, quien mostró un desconcierto total para sacar las tarjetas amarillas, no aplicó nunca la ley de ventaja ni la ley de reiteración de faltas, ni tuvo la autoridad necesaria para encausar correctamente el trámite de un partido que no se le complicó demasiado, dado que de otra forma, quien sabe como hubiera terminado.

MetroStars alcanzó la punta de la Conferencia del Este, con dos puntos de ventaja sobre el Chicago Fire. Los góticos van ahora a Boston, para jugar el sábado en el Gillete Stadium ante el local. New England no ha podido alcanzar el nivel que se esperaba en el arranque de la temporada, pero puede ser esta una buena oportunidad para intentar la recuperación, ante un rival, motivado, que recuperó a sus principales elementos y que será muy difícil que deje más puntos por el camino.