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Fútbol... solo fútbol

El mundo del fútbol volvió a verse conmocionado estas últimas semanas por algunos incidentes que vuelven a poner de manifiesto, la inestabilidad emocional de los aficionados. Afortunadamente eso no sucede en los Estados Unidos, donde en los diez años de la única Liga Profesional en serio que ha tenido este país, nunca se han registrado problemas de ningún tipo. Siempre hemos mantenido y lo seguiremos haciendo, que la violencia no es producto del fútbol, ni siquiera del deporte, pero sí admitimos, que es una válvula de escape que muchos inadaptados utilizan, con la complicidad de algunos dirigentes, que facilitando entradas y hasta la locomoción para llegar a los estadios, están promoviendo este tipo de nefastos acontecimientos.

No me cansaré de resaltar por tanto, el estilo de los estadios de los Estados Unidos, donde los aficionados están tan cerca del terreno de juego como quieran, donde salvo algún loco con el fin de abrazar a un jugador, jamás se invade la cancha ni antes ni después del encuentro y donde en las tribunas, se vive un auténtico clima de fiesta, con parciales de ambos equipos mezclados, sin que exista el menor riesgo que terminen dándose golpes de puño a diestra y siniestra, ni que a ningún aficionado se le ocurra darle un palo en la cabeza al vecino, por el solo hecho de tener simpatía por el otro equipo.

Por otra parte, debemos tener siempre en cuenta, que el fútbol no es propiedad de los hombres, que el espectáculo se adapta perfectamente a la presencia de toda la familia y que en muy pocos lugares del mundo, se pueden asistir a los estadios con la tranquilidad que disfrutamos en este país, sin duda, un ejemplo digno de imitar.

Otro de los gravísimos inconvenientes de los espectáculos futbolísticos en este momento, es la malísima costumbre de lanzar fuegos de artificio desde la tribuna hacia el terreno de juego, con el riesgo de poner en juego la vida de los propios jugadores y árbitros, lo que definitivamente debe ser controlado. Esto tampoco se ve en los estadios norteamericanos, donde muchas veces son programados este tipo de espectáculos, pero controlados y ofrecidos por los organizadores, lo que da un marco excepcional a lo previo o posterior de algunos importantes partidos.

Si muchas veces tenemos que resaltar las diferencias futbolísticas que aún existen, en la parte técnica o táctica con otros países, es justo también destacar como corresponde, que estamos, por el momento, a salvo de ese tipo de desmanes, que pueden ser controlados, en la medida que los dirigentes de los clubes, estén dispuestos a perder votos y quizás su posición, en aras del desarrollo normal de cada campeonato.

Desde luego que no importa la importancia del encuentro o torneo que esté en disputa, sea cual sea la situación, la violencia es inadmisible, pero se ha llegado en los últimos días en estadios de Uruguay y Argentina, en Sudamérica, a tener que lamentar incidentes en Torneos de Pretemporada o Verano en esas latitudes, lo que es muchos más absurdo todavía. En ocasión del último clásico Peñarol ante Nacional, jugado en la ciudad de Maldonado, ciudad cercana al balneario de Punta del Este en Uruguay, parte de las dos parcialidades de los equipos más importantes de ese país, brindaron al término del encuentro una imagen, que seguramente recorrió el mundo y que no puede ser orgullo para nadie. Unos días después, en la ciudad de Mendoza, Argentina, se debió suspender un partido entre River Plate y Racing al finalizar el primer tiempo, por el lanzamiento de algunos fuegos de artificio que estallaron cerca de los jugadores de River. Todo esto es inadmisible y debe terminar ya.

El fútbol es solo fútbol y debe tomarse como tal. Por tanto es hora de ir suprimiendo todo lo que puede dar lugar a pensar en trascender a enfrentamientos entre los países a los cuales representan los equipos. Para empezar, hay que acabar con la ridícula irradiación de los himnos nacionales antes de comenzar a jugar, bajo la silbatina alternada de los parciales, dando la más pobre sensación de falta de respeto y de cultura. Lo dicho, es posible que todo no se pueda controlar, pero hay que tomar medidas que acompañen. ¡Ah!, y por ahora, quienes estén en el norte, sigan disfrutando de la comodidad de la concurrencia a las canchas, privilegio de pocos lugares del mundo. Estamos cerca de una de las mejores temporadas de la MLS y es seguro que nadie querrá quedar afuera de un año que seguramente, resultará inolvidable.

Robert Sierra, compartiendo la conducción del programa "Sólo Fútbol" y en las transmisiones radiales del MetroStars por Radio WADO en Nueva York, es un periodista con años de experiencia en Uruguay y en los Estados Unidos. Si quiere hacerle algún comentario, escríbale a Sierramls@yahoo.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.