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Dallas pegó dos veces

Sería muy simple decir que el resultado no fue justo, que no fue el reflejo de los noventa minutos de juego, que por puntos, MetroStars hizo en realidad más méritos que Dallas para alcanzar la victoria. Todos esos argumentos dejan de pesar a la hora de las definiciones. El visitante, que rara vez creo peligro sobre el arco de Walker, recién se decidió a atacar en los últimos cinco minutos y con mucha fortuna y la complicidad de la defensa gótica, convirtió un agónico gol por intermedio de Toni Nhleko. El autor de la conquista hubiera pasado totalmente desapercibido en los pocos minutos que estuvo en el campo y sin embargo, terminó siendo el jugador del partido.

Creo que debemos ser muy cautos y analizar a fondo lo que en realidad pasó en el Estadio de Los Gigantes. Lo concreto es que MetroStars dejó escapar tres puntos muy valiosos, que le hubieran permitido comenzar a agarrar con una mano, la victoria en la Conferencia del Este. En realidad solo se hipotecaron tres unidades, las posibilidades siguen intactas y seguramente el ánimo de jugadores, técnicos y parcialidad también, pero que bueno sería sacar definitivamente las conclusiones del por qué no funcionó el equipo y corregir los errores para que no se vuelvan a repetir el próximo fin de semana.

Si es cierto, y nadie lo puede discutir que la ausencia de Eddie Pope y fundamentalmente de Amado Guevara pesan demasiado en la estructura de conjunto dirigido por Bob Bradley, pero ante Dallas, no solo faltaron dos piezas claves, faltó el libreto del entrenador, el de pelota prolijamente jugada, salida rápida y sorpresa permanente, ya sea vía un accionar inteligente de conjunto, como producto de la maniobra individual de los muy buenos jugadores con que cuenta el plantel.

Si bien tanto Ricardo Clark, jugando en la posición que más se adapta a sus condiciones, como Kenny Arena sustituyendo a Pope, cumplieron un aceptable trabajo, la media cancha no funcionó nunca, con un Gaven aislado por la izquierda, Vaca intentando pero sin poder concretar y Magee queriendo ser el enlace entre los volantes y los atacantes netos sin conseguirlo en ningún momento. Con ese panorama, rara vez llegó una pelota jugada con criterio a los dos hombres de punta, que pese a su enorme voluntad para correr cada balón dividido, poco pudieron hacer para obtener un resultado favorable. La irregularidad propia de un equipo joven se mostró más que nunca y no aparecieron en esta ocasión los protagonistas capaces de cambiar la historia.

Así y todo fue MetroStars el único que acumuló jugadas que pudieron definir el encuentro, y poco a poco se fue perdiendo excelentes oportunidades por Wolyniec en un par de ocasiones, otra de Glen y una última de Galván Rey que no llegó a cabecear un balón que pareció tener destino de red.

Dallas, que aún poniendo muchos nombres de ataque, Johnson, Rhine, Davis y sobre todo Kreis, solo se limitó a aguantar y hacer correr el balón y el reloj, incluso realizando un par de variantes el entrenador Clarke, con la exclusiva finalidad de mantener el cero a cero, le dieron un mayor dominio territorial en los últimos minutos del encuentro, hasta que en el último suspiro, Tony Nhleko, envió a la red un balón que peleó Oscar Pareja y que le dio un premio demasiado grande a su equipo. Quizás lo más lógico hubiera sido un empate, pero ganó Dallas y respiró en cuanto a su ubicación en la Conferencia del Oeste. Metros deberá tener alguna variante que le permita salir por momentos de la centralización absoluta de su fútbol de ataque, que como en esta ocasión, terminó generalmente en la cabeza o en los pies de los muchos defensores que agrupó el rival en ese sector del campo de juego.

El fútbol que da revancha todos los fines de semana, tendrá el próximo sábado para los dirigidos por Bradley la oportunidad de lograr ante Colorado en la ciudad de Denver, un mejor rendimiento. Argumentos le sobran. Por ahora, el equipo gótico sigue primero y el sueño de la definición del torneo, se mantiene intacto. Solo fue una mala noche, que esperamos no se vuelva a repetir.