Cuidado con las contrataciones

El 2005 será para la MLS un año decisivo. No es fácil llegar a los diez años de existencia y el camino recorrido está dejando un margen muy favorable para seguir adelante. Corrigiendo defectos y adaptando el fútbol del país al ambiente internacional, en la medida de las posibilidades, se han logrado superar momentos muy difíciles. El camino se ha hecho y está firme pero los cambios deben seguir.

Lo que pudo haber sido muy bueno en el arranque de la Liga, ya no tiene la misma vigencia y aún teniéndola en algunos casos, se debe apuntar a cambiar la forma, con el objeto de establecer las bases para un desarrollo propio, que no solo sirva para apuntalar la actividad local, sino que sea también la fuente de recursos de la propia selección nacional de los Estados Unidos.

Concretamente con el caso de los futbolistas extranjeros, los cuales siguen siendo fundamentales para establecer el potencial de cada equipo, pero ya no pueden seguir siendo la gran vidriera. En otras palabras, cada equipo como en cualquier parte del mundo, debe tener sus foráneos de la mayor calidad posible, pero no deben ser éstos los atractivos exclusivos, para que el aficionado se vea atraído a concurrir a los estadios. Y muy importante, su presencia debe calibrarse de manera fundamental, en su calidad técnica y no en un nombre, como en el comienzo, que puede tener una rica historia, pero que es posible, que con el paso de los años, perdiera la vigencia que tuviera a lo largo de una exitosa carrera deportiva.

Jugadores como Carlos Valderrama, Mauricio Cienfuegos o el propio Marco Antonio Etcheverry, por nombrar tres de los principales referentes de la Liga, cumplieron un ciclo muy importante y su presencia dejó toda una escuela que perdurará por mucho tiempo. Otros, con nombres más famosos, Roberto Donadoni o Lothar Matheus, también por citar dos ejemplos, solo dejaron la sensación que llegaron a pasear, atraídos por un muy buen dinero y que poco dejaron como escuela para un fútbol que tanto los necesitaba. Estas equivocaciones cuestan muy caras. Por esa razón, la Liga, debe mantener por ahora, la exclusiva decisión sobre las contrataciones, en las cuales algunos clubes, volvieron a equivocarse y muy feo en la temporada 2004.

Hemos escuchado hablar mucho, sobre todo en los últimos años, de los valores que surgen día a día en el fútbol norteamericano. Es cierto y un ejemplo claro de ello, han sido las exitosas campañas de las selecciones menores, que generalmente tienen un muy buen desempeño en el orden internacional. De los entrenadores depende que éstos jugadores, la mayoría sin ningún tipo de experiencia y muy poco fogueo internacional, vayan adquiriendo todos esos conocimientos en sus primeras temporadas en la Liga superior. Pero, cuidado, no se puede pretender ganar un campeonato echándole encima a estos jóvenes toda la responsabilidad. Un caso bien gráfico, MetroStars hace debutar a Mike Magee, Jeff Parke, Ricardo Clark, Eddie Gaven y de un día para el otro los convierte en la base del equipo, cuando debieron irse mechando con jugadores de experiencia, jugando 30 o 40 minutos por partido, para ver los resultados y difícilmente pudieran lograrse buenos dividendos actuando todos juntos. Resultado, con ellos, se puede lograr un gran nivel en algunos partidos, pero no pueden tener la continuidad necesaria para aspirar a un título. Un caso bien diferente fue el de Freddy Adu. El entrenador Peter Nowak se dio cuenta como debía manejarlo y conste que estamos hablando del joven con mayores posibilidades de futuro, por sus brillantes condiciones. Sin embargo se le fue insertando poco a poco, jugando cuando las circunstancias lo requerían y de esa manera se benefició al equipo y al propio jugador, que se libró de la presión del comienzo de temporada, cuando la mayoría de los parciales de Washington esperaban milagros de su persona. Otro tema a tener en cuenta en la presencia de jugadores extranjeros es su rendimiento. Y la evaluación debe surgir de la clasificación final de su equipo. De nada sirve un lucimiento personal en la mitad de la temporada, cuando el equipo al final del año, no ganó nada. Pasándolo en limpio, salvo los equipos que alcanzaron títulos, es preferible cambiar de extranjeros, que generalmente ganan buen dinero, a correr el riesgo de que se reiteren los errores de la temporada anterior. Y convengamos que al nivel de la Liga y con el dinero que se puede invertir, hay muy buenos jugadores en todo el continente, sin tener que mirar para Europa, Asia o África, que estarían muy gustosos de jugar en la MLS. En resumen, el que no demostró su valía a la hora de las definiciones, no debe tener otra oportunidad.

El aumento de los cupos de juveniles es otro punto para analizar con cautela. Puede ser muy beneficioso, si se maneja con buen criterio y se buscan los elementos con mejores condiciones más que individuales, para adaptarse a este tipo de fútbol. En Sudamérica y Europa, un jugador de 22 o 23 años del cual se quieran desprender, es en general, un muchacho que difícilmente vaya a tener un lugar en primera división, si es que ya no lo ha alcanzado y por supuesto que éstos tienen una cotización fuera de las posibilidades económicas de esta plaza. De que sirve traer un jugador con esa edad, que actúa en reserva o en tercera división en su país, para ocupar el lugar de un chico norteamericano de 18 o 20 que no se sabe hasta donde puede llegar y que por supuesto, tendrá muchas más facilidades para adaptarse al equipo en todo aspecto.

En definitiva, por supuesto que sí a los extranjeros, pero con cautela, ¿no le parece?

Robert Sierra, compartiendo la conducción del programa "Sólo Fútbol" y en las transmisiones radiales del MetroStars por Radio WADO en Nueva York, es un periodista con años de experiencia en Uruguay y en los Estados Unidos. Si quiere hacerle algún comentario, escríbale a Sierramls@yahoo.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.