Marcelo Herrera, Asistente Técnico de Boca Juniors, rememora su paso por el desaparecido Miami Fusion

BUENOS AIRES, Argentina —A casi 15 años de su aventura por la MLS; Marcelo Herrera conserva intacto en su memoria su paso por Miami Fusion cuando la liga se expandió hacia la Florida. Aquel rincón de los Estados Unidos aún pugna por volver al principal escalafón del “soccer” y el argentino alienta ese propósito al entender que esa plaza tropical podría ser clave para el fútbol sudamericano.

En 1998, el Fusion debutaba en la MLS y Carlos Valderrama parecía el anzuelo perfecto para captar un primer puñado de 8.000 seguidores. Con “El Pibe” arribó, entre otros, “Popeye” Herrera, campeón del mundo en 1994 con el Vélez Sarsfield dirigido por Carlos Bianchi, de quien hoy es ayudante de campo en Boca Juniors.

“Sé de la evolución del fútbol norteamericano, que lo he vivido directamente en sus inicios y me pone contento porque tiene todo el potencial para ser una liga fuerte e importante en el mundo. Ojalá pueda seguir creciendo de la manera que lo vienen ejecutando”, le expresó Herrera a FutbolMLS.com con La Bombonera de fondo tras finalizar una de las prácticas del conjunto “Xeneize”.

Ese desarrollo del cual habla el jujeño de 46 años va de la mano a una próxima expansión de la MLS. Y aunque esa opción apunta hacia Nueva York de manera inmediata, la afición futbolística de la Florida ha vuelto a revivir las esperanzas de recuperar su terreno en la liga estadounidense tras las desapariciones de Tampa Bay Mutiny y Miami Fusion con los recientes rumores sobre la posibilidad de expandirse a Orlando.

“Sería muy bueno [un equipo en la MLS] porque en su momento no ha pegado; pero dándole otro marketing y otra publicidad tiene que funcionar. Ojalá que se abra un nuevo mercado y también para que los latinos y, en este caso, los argentinos tengamos posibilidades de trabajar allí”, manifestó Herrera con entusiasmo.

El ex técnico de Real Potosí de Bolivia y de los costarricenses Liga Deportiva Alajuelense y Pérez Zeledón dice seguir sobre todo a sus compatriotas y a los jugadores Ticos que se desempeñan en el fútbol estadounidense a partir de su marcado vínculo con la liga de Costa Rica: “Hay jugadores que uno conoce y están en la MLS, entonces uno se informa sobre cómo les va y sé del buen nivel de Alvaro Saborío, quien hizo muchos goles desde que llegó allí”.

Al momento de recordar sus vivencias en Miami (jugó 17 partidos y anotó cinco goles), “Popeye” aún se arrepiente de haberse marchado prematuramente: “Fusion ha sido una etapa importante en mi vida en la que tuve que modificar pensamientos. Es un país muy interesante EE.UU. y me ha servido para crecer; siempre digo que me equivoqué porque debí quedarme un par de años”.

Tras su partida del Fusion en 1998, Herrera retornó a Argentina para jugar las siguientes temporadas en clubes como Belgrano, Platense y Gimnasia de Jujuy hasta que se retiró de la actividad futbolística en el 2001.

 “He trabajado 35 años para llegar a Boca”

“Estar al lado de Carlos [Bianchi], el número uno de la Argentina, es fantástico y más en Boca, donde aprendés a cada paso situaciones de trabajo y de vida que no te las da otro club. ¡Estar acá sobrepasa todas las expectativas!”, expresa Herrera con orgullo y satisfacción.

A pesar del difícil momento del cuadro “Xeneize”, que igualó su peor racha histórica (10 cotejos sin ganar) y debe afrontar ante Corinthians los octavos de final de Copa Libertadores, el técnico de la Reserva azul y oro se define como un “afortunado” al ser parte de uno de los gigantes de Sudamérica: “He sufrido, vivido y trabajado 35 años en el fútbol para llegar a Boca, entonces esto lo valoro día a día porque para mí es lo máximo. Boca exige ganar siempre y hay que hacer las cosas bien; pero no por eso uno va a dejar de disfrutar las cosas que hace”.

Sobre los dimes y diretes que se generan en torno a Boca, “Popeye” es claro: “Hay que tomarlo con serenidad porque si te metés en el ‘circo’ mediático es de nunca acabar. Aquí hay una sola realidad que es trabajar y sacar el resultado positivo. No hay mucho misterio: hay que tener equilibrio”.

“Hay que recuperar algunas cosas que se han perdido, como el juego y la confianza. En los tiempos que corren por ahí diríamos que estamos urgidos de sacar resultados; pero por fortuna podemos tener tiempo para trabajar. Ojalá se logren resultados porque esto es fútbol y no se sabe lo que pueda pasar mañana”, cerró Herrera esperanzado de torcer este presente adverso y reeditar algo de aquella gloria que Boca vivió con “El Virrey” en el banquillo.