Hexagonal Final: México no puede ante un férreo Estados Unidos y resignan empate a cero goles

Maurice Edu, Chicharito and Brad Guzan

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CIUDAD DE MéXICO - Los gigantes de Concacaf se anularon en el Estadio Azteca.

Estados Unidos llegó a buscar no perder, y lo consiguió, y hasta se llevó un punto. México salió con la obligación natural de ganar, de aprovechar jugar en casa, pero no le alcanzaron los recursos, ni los futbolísticos ni los atmosféricos, que cada vez se parecen más toman tintes de leyenda.

México no pudo contra una de las versiones más pobres de la selección de las barras y las estrellas. Si José Manuel de la Torre debe estar preocupado, también debe estarlo Jurgen Klinsmann, porque jugar contra la presión del rival, en lugar de con el talento de sus jugadores, tampoco debe tener contentos a muchos en su país. Sin embargo, le funcionó, así como le funcionó jugar bajo la nieve contra Costa Rica.

EL PARTIDO

El partido fue casi una copia al carbón de lo que sucedió en agosto del año pasado, cuando los gringos ganaron su primer partido de la historia en el Azteca. Metidos en su territorio la mayor parte del tiempo, lograron ganar gracias a una accidentada jugada en el área mexicana, que Michael Orozco aprovechó para conseguir un triunfo que Klinsmann ha usado como argumento para decir que a su equipo ya se le respetaba más.

Con el empate, México sumó apenas su tercer punto en el hexagonal final rumbo a Brasil 2014, mientras que Estados Unidos llegó a cuatro. El Tri no ha ganado en tres partidos, y lo más grave es que de sus dos partidos en casa, el antes inviolable Azteca, ha salido sin siquiera anotar un gol, y peor aún, abucheado por su público.

De poco sirve decir que el Tri tuvo el dominio la mayoría del tiempo. Eso era predecible. Tampoco que EU vendría a defenderse y a buscar un gol en algún descuido. Desde esa perspectiva, ellos ganaron, pese a las grandes fallas que experimentaron en su parte baja, sobre todo en la banda izquierda, donde el DT alemán improvisó a DaMarcus Beasley, lo cual le estaba dando más problemas que soluciones.

Al final, así como durante varios lapsos del juego, el árbitro guatemalteco Walter López fue increpado por los mexicanos. Lo mismo pasó al final. Hubo dos jugadas que bien pudieron marcarse como penaltis, sobre el Chicharito, al 12, y sobre Aquino, al 76,  pero que no concedió.

Presión sin resultados

La sensación el término del primer tiempo fue de que los visitantes habían conservado el cero gracias más al árbitro y a la mala puntería azteca, que a méritos propios. La apuesta de Klinsmann al colocar a DaMarcus Beasley como defensa lateral, le restó más a su equipo de lo que pudo haberle dado este jugador acostumbrado a jugar en posiciones de ataque. Estuvo muy errático, como perdido. En el duelo personal contra Javier Aquino, perdió tantas que cada llegada del Tri por esa banda, generaba sensación de peligro.

La tarjeta amarilla que recibió por derribarlo a la entrada del área casi al principio del partido, minuto 8, sin duda le restó confianza. Su debilidad presagiaba la segunda tarjeta amarilla, pero nunca apareció.

Michael Bradley se erigió como la pieza más sólida, rescatando a su defensa en los momentos de mayor exigencia.  Sin embargo, al minuto 12 cometió un error al empujar al “Chicharito” Hernández dentro del área, cuando éste buscaba una mejor posición para recibir un pase. El árbitro no coincidió con la apreciación de su juez de línea, quien ya había marcado la falta, y dejó seguir la jugada.

Hasta el minuto 38 el Tri fue el amo del balón. Pero no supo aprovechar ni la posesión, ni la fragilidad defensiva por la banda derecha, ni el apoyo del público que en esta ocasión fue total, al menos hasta el silbatazo final.

Cuando parecía que el primer tiempo se consumiría con la misma tónica, los gringos lograron hilvanar  su primera jugada con más de dos toques precisos. Comenzó delante de su media cancha, y culminó en los pies del todoterreno Bradley, quien cuando ya estaba dentro del área listo para disparar, se atravesó oportuno Torres Nilo para evitar mayor peligro.

Al 43 apareció, por fin, Hérculez Gómez en la zona donde suele hacer daño, y no defendiendo, pero el campo se le acabó y no logró meter el centro cuando ya lo esperaban dos compañeros en el centro. Fue lo mejor en los 70 minutos que jugó. Entre el sacrificio que se le solicitó y la falta de intención ofensiva de su equipo, pasó casi desapercibido cuando lo suyo es pisar el área enemiga.

El tiempo complementario no varió demasiado. Sin los tres minutos que el árbitro dio como compensación al final, y que a final fueron los más intensos de todo el partido, el partido habría carecido de grandes emociones.

Hasta tres disparos a la portería de Brad Guzan, todos desviados por alguna pierna estadounidense, hicieron que la gente se levantara de sus asientos. Pero el candado estaba puesto. El gol no caería esta noche triste para el Tri en el Azteca.