El equipo de memoria

Es una frase que nos regaló desde su ingenio el fútbol argentino y que se acuñó en titulares de periódicos primero para luego engrosar el curioso y a veces exótico léxico del deporte en los medios de comunicación.

"El equipo de memoria", mas allá del mejor Boca de la primera era Basile, es ahora un lugar común de las conversaciones futbolísticas y hasta España, ahora con su costoso fútbol, se ha contagiado con el tema.

Pero la verdad es que si estudiamos un poquito el comportamiento del fútbol actual, la frase es sólo una anécdota que adorna los diarios o sirve para jugar con la prosa en los medios electrónicos. Eso no existe dentro de la lógica futbolera de ahora, que debe usar una permanente rotación de jugadores pensando en el normal desgaste de los varios torneos que se juegan en los principales mercados del mundo.

Son ocho fechas que se han jugado hasta ahora de la Liga española, más tres jornadas de Champions y una fecha de la sorprendente Copa del Rey y con doce juegos encima, Manuel Pellegrini no ha usado una misma nómina al frente del Real Madrid. Esa circunstancia, sumada a los descalabros del club ante el Milan en Europa y ante el humilde Alcorcón en la Copa de Su Majestad, han disparado las alarmas de un Madrid que gastó mucho dinero pensando tener pocos sobresaltos en la temporada.

Y como así no ha sido, gracias a la hermosa ilógica del fútbol, los puristas culpan de ello a Pellegrini por usar tantos jugadores y no haber encontrado el equipo. Si revisamos el escueto fútbol del Madrid independientemente de los resultados, quizá algunas voces tengan razón, pero es que el fútbol no podemos mirarlo seccionado ni podemos inventarle decimales a los marcadores. El Madrid ganaba en el comienzo de Liga con base en lo que algunos llaman "la pegada", que no es otra cosa que la contundencia ofensiva para embocarla en el arco rival.

Pero ese Madrid tampoco gustaba y a este lado del mundo empezamos a preguntarnos de qué color era el paladar "gallego" para analizar el fútbol. ¿Acostumbró mal el Barcelona del pasado curso a lo exigentes gustos españoles o simplemente se pretende criticar por el prurito de criticar?

Eran varias preguntas y el resultado ante el Milan y ante el Alcorcón trajo las primeras respuestas. El periodismo español no le cree y no quiere a Pellegrini en el Madrid. Desde la vereda amarilla del Villarreal fue siempre aplaudido por quienes hoy mismo y con los mismos métodos le pegan desde cualquier rincón de los medios españoles.

Es cierto que el Madrid, por su inversión, debería rendir más, pero el fútbol es así y por ello es bello como ilógico. El Barcelona de la pasada campaña fue una bella excepción a la que ya empiezan a encontrarle antídoto quienes más estudian de cerca la Liga como directores técnicos. Ojalá me equivoque por el bien del espectáculo, pero dejaría de ser fútbol y se volvería un aburrido deporte predecible al que asistimos sin emoción porque de antemano sabemos el resultado.

Por eso hablar de "once de memoria" en estas épocas no es más que un buen verso para un canto inteligente de Sabina. Hoy el fútbol se juega diferente, se vive diferente y se programa diferente. Los torneos y la intensidad física así lo exigen y no importa ante quien se juegue. El Alcorcón esta última semana dictó una sentencia.

Ricardo Mayorga, ha sido comentarista por doce años de Telemundo, Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles y colabora con sus artículos en FutbolMLS.com. Todas sus columnas pueden ser leídas en su página www.mayorgadefrente.com