Un homenaje a la constancia

Es cierto que por estos días el influyente y consumista mercado del fútbol en Estados Unidos vive de pleno un fenómeno llamado Real Madrid y que sus protagonistas brindan a media marcha y sin alterarse en lo mas mínimo conciertos de fútbol ante cofradías poco entendidas que reclaman de ellos más glamour que eficiencia. También es cierto que ese fenómeno llega acompañado de otro no menos importante que se llama mercadeo y que es de verdad el motor generador de emociones artificiales, pero no por ello podemos ignorar un evento oficial, aunque de una pobreza alarmante en lo deportivo, como la Copa Oro y mucho menos mirar con ojos de desden la liga o ignorar olímpicamente una Copa como la Lamar Hunt.

Es cierto que no es lo mismo, pero parafraseando a Alejandro Sanz: "es igual", es nuestra, nació de la propia entraña americana y ha sido el producto constante e ininterrumpido de ese sentimiento llamado fútbol que nos hará vibrar mientras respiremos. La Copa Abierta Lamar Hunt lleva ese nombre como un merecido homenaje a su creador que ahora aún vanidoso camina sus casi cien años de vida con ese siglo de fútbol a cuestas y el orgullo de haberle abierto las puertas a un deporte en el que pocos creyeron hace tanto tiempo en el heterogéneo país de los inmigrantes. Esta Copa se juega desde 1914, no se ha interrumpido jamás y ni las guerras han logrado detener su anual presencia en las canchas.

Pero lo curioso y a la vez triste es que muchos seguidores y amantes del fútbol que fungen de saber todo sobre el tema aún se preguntan qué es esa Copa con nombre extraño que cada año convoca a más equipos. Pues no es otra cosa que el certamen futbolístico de clubes más grande de Estados Unidos. Si. Así como lo escucha o lo lee. En ella juegan todos los equipos que quieran y puedan tanto aficionados como profesionales en toda la enorme geografía de los Estados Unidos.

Participan la MLS, la United Soccer League, la segunda división de la anterior y todo el que quiera y pueda inscribirse dentro de su organización y con el lógico respeto a su reglamento. Es importante porque entrega un trofeo reconocido y con reputación centenaria y porque de paso esta organizada directamente por la Federación de fútbol de los Estados Unidos. Allí juegan los que entran y los que salen, los jóvenes y algunos ya camino del retiro que aún humedecen los ojos cuando de reojo en el camino miran una cancha de fútbol.

En España se le llama La Copa del Rey, los vecinos del Mediterráneo y del Tirreno la llaman Copa Italia y en Inglaterra se le denomina la Copa FA por solo nombrar algunas de las más reputadas ligas del Mundo y son eventos paralelos a sus propias ligas. En Estados Unidos se juega la MLS y su "Copa el Rey" se llama Lamar Hunt U.S. Open Cup. A esta altura empiezan en ella todos los equipos de la MLS, incluyendo en una tercera ronda la presencia de los dos nuevos de expansión -léase Chivas USA y Real Salt Lake- que se juntan con los dos eliminados de las finales anteriores Chicago y Dallas. En fin a esta altura ya se depura y en el camino han quedado muchos, pero con un premio valioso de asistencia. Es la Copa Lamar Hunt, aquella a la que solo le restan nueve anos para completar una centuria sin detenerse, que se la invento ese hombre de Kansas que creyó en el fútbol antes que muchos otros, esa que nunca se ha detenido y a todos democráticamente les de cabida sin distingos de razas, religiones o colores, esa que es y será a su manera "La Copa del Rey Americano".

Ricardo Mayorga, ha sido comentarista por doce años de Telemundo, Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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