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Final

Tiempos de Reyes en Chivas

CARSON, Calif.- Salvador "Chava" Reyes fue el hombre que le cambió la historia al Guadalajara. Hasta antes de una noche de enero de 1957, el Guadalajara editaba memorias de frustración. Sus adversarios lo habían bautizado en la pila bautismal del escarnio: el "Ya merito".

Pero esa noche, con el Irapuato como rival, "Chava" Reyes hizo el gol, el 1-0, unos segundos más allá del minuto 90.

Chivas se coronó esa noche, una semana antes de concluir el torneo de liga. A partir de entonces llegaría seis campeonatos más y dos subcampeonatos en un lapso de ocho años.

A aquel Guadalajara irrepetible se le llamó el Campeonísimo porque arrebataba todo: campeonatos de Liga, de Copa, de Campeón de Campeones y de cuadrangulares amistosos con el Santos de Pelé, el Botafogo de Garrincha, el San Lorenzo de Boggio, el Boca Juniors de Sanfilippo, el Spartak de Puskas y el Real Madrid de Di Stéfano.

¿El América? Entonces crecía a su sombra, en los escondrijos del resentimiento.

Hoy Salvador Reyes es buscador de talentos para la organización de Chivas y Chivas USA y en algún tiempo fue pionero en el fútbol de Estados Unidos, antes de la era de Pelé, Beckenbauer y Cruyff y por supuesto de la MLS.

Este sábado será homenajeado por la directiva de Chivas USA durante el partido contra FC Dallas, porque como dice Atahualpa Yupanqui, "no es necesario matar a los abuelos para que crezcan los nietos".

Rebasada la frontera de los 70 años, duerme poco, trabaja mucho y aún juega al fútbol. Y por supuesto tiene tiempo para recordar, en especial aquella noche del invierno tapatío de 1967.

"No era aún el Estadio Jalisco, era el Campo Oro, y era el último minuto, me dicen que el árbitro ya tenía el silbato en la boca listo para pitar. Creo que en ese momento estábamos 19 jugadores en el área del Irapuato y se armó una melé, un tira-tira y la pelota se abrió a la derecha, vino el centro del lateral derecho Pedro Nuño, y me barrí y con la pierna derecha lo empujé con todo, con fuerza, con rabia, con el corazón y enfrente estaba el portero Raúl Quevedo pero no pudo hacer nada", rememora.

"El Campo Oro era un estadio chico, la gente estaba encima de uno, prácticamente. A los aficionados los veías, los oías, los sentías, los tocabas casi. Y recuerdo rostros felices, gritando, festejando, riéndose, Los veía desde dentro de la misma portería del Irapuato, porque con la fuerza que me lancé a rematar el balón terminé adentro, entre las redes, con todo y el balón, rodeado de jugadores del Irapuato y del Guadalajara. Es más el festejo de todo el equipo de Chivas", agrega.

"Aquello fue el acabose en la ciudad. La afición sí salió a las calles como si fuera de día, como un domingo soleado. La gente salió a las calles. Muchos se fueron caminando y celebrando desde el Campo Oro en Oblatos hasta el Club Guadalajara [en Providencia, unas 12 millas]. Aquello duró hasta las cinco o seis de la mañana, en una fiesta increíble, con la gente lanzándose a la alberca en pleno invierno. Fue una gran noche... sí, fue el funeral del 'Ya merito'".

"Al domingo siguiente oficiaron una misa especial 'Te-Deum' (en latín consagratorio, glorificadora de agradecimiento a Dios) en la Catedral de Guadalajara, con gente presente en la calle y en la plaza. Como nos coronamos una semana antes de concluir el campeonato, fue una fiesta que siguió por delante. Incluso al último juego del torneo, ya no viajamos los titulares", establece.

A Salvador Reyes esa noche le arrebataron el zapato derecho con el que hizo aquel gol histórico y asegura que le gustaría tenerlo en su poder.

"El zapato derecho lo encontré muchos años después en las oficinas de una empacadora de embutidos, como un trofeo de los hermanos Alejandro e Ignacio Magaña. Después ya no supe que pasó. Que más quisiera que tener ese zapato, esos zapatos y ese uniforme, pero eran épocas en que la afición se metía a la cancha y te dejaba sin ropa y sin zapatos, cuando ganabas títulos y a nosotros nos pasó con frecuencia", afirma.

"Chivas sigue siendo el equipo del pueblo, los demás son equipos de pueblo, porque somos mexicanos, porque nuestros diez títulos son más valiosos por eso, hemos sido campeones sólo con mexicanos. Ganamos el primer título en 1957. Sería el principio, porque ganamos siete campeonatos y dos subcampeonatos en nueve años. Después de 56-57, nos ganó el Zacatepec y enseguida sí fuimos campeones cuatro años seguidos y cuando iba a ser el quinto consecutivo nos ganó el Oro en el juego decisivo".

Salvador Reyes es el máximo anotador en la historia de Chivas con 216 goles sólo con el Guadalajara, sin contar aún los que llegó a marcar con Laguna, Toros, la selección mexicana y con la Selección Jalisco, que era un combinado de los equipos tapatíos Chivas, Atlas, Oro y Nacional.

Reyes fue pionero del fútbol en Estados Unidos. Antes incluso que la generación de Pelé, Beckenbauer y Cruyff.

"Después de jugar en Guadalajara vine a Estados Unidos en el primer intento por hacer penetrar al fútbol en este país. La segunda vez fue cuando estuvieron Pelé y Beckenbauer, y después vendría la tercera vez con la MLS, que esta vez si está creciendo rápidamente", afirma.

"Llegué a los Toros y jugábamos en el Coliseo, era una liga pirata porque no estaba afiliada a la FIFA. Después se afilió, regresó a Guadalajara y fui vendido al Laguna de Torreón y enseguida regresé para jugar con los Toros de San Diego", comentó.

Hay otro zapato de fútbol que también quisiera recuperar. Con él anotó el gol que puso a México en el Mundial de Chile en 1962.

"Para la Copa del Mundo de Chile, nos pusieron trabas. Como México siempre robaba en las eliminatorias de CONCACAF, decidieron que para 1962 debíamos eliminarnos con Paraguay, que era como nunca una potencia en Sudamérica. Se trataba pues, de dejarnos fuera. Eso creían ellos", afirma.

"Aquella era una muy buena selección de Paraguay y no sé, si ahorita nos pusieran a eliminarnos con Paraguay, no sé si podríamos ir a mundiales, ¿estaría caramba, verdad?. Pero en esa ocasión le ganamos en México 1-0, con un gol mío y en Asunción empatamos 0-0 y fuimos al Mundial de Chile. Y ese día del partido, con ese gol, al final, me volvieron a robar los zapatos", recuerda.

Rafael Ramos Villagrana es redactor del diario La Opinión de Los Ángeles, y colabora con sus artículos en MLSnet.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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