Sueños de grande

Ahora se vale soñar despierto. Las noches de fútbol frente a la televisión y esta bendita tecnología moderna que por fin nos permitió globalizarnos y en un rectángulo plano, como en el cine, reunimos un continente lleno de fútbol, goles y balones. Puede ser el enemigo del matrimonio dirán algunas mujeres enemigas de la pasión que encierra en sus compañeros el fútbol, pero acaso no es mejor así que en los bares, y no es mejor que el partido se viva rodeado por los chicos y hasta con la cola del perro expresando simpatías futboleras.

Esto del fútbol es ya un fenómeno cultural digno de un análisis un poco más profundo, al que seguramente encontraran respuestas solo profesionales especializados, pero por ahora no nos pongamos tan trascendentales y vamos al grano. La Copa Libertadores está en pleno apogeo y a punto de segunda ronda con un país ausente desde el comienzo que debería estar ahí por meritos, por crecimiento, por población, por negocio, por competencia y por cultura. Estados Unidos debe desde ya con sus directivos buscar hacer parte de la Copa Libertadores de América en un corto o mediano plazo.

Es cierto que la CONCACAF tiene su torneo equivalente, pero sin querer restarle meritos a la CONCACAF, la Copa Libertadores es el torneo por excelencia del fútbol en el continente a nivel de Clubes y su historia ya recorre cuatro décadas y media. Sí, son 45 años de fútbol a nivel continental reuniendo los mejores de cada temporada y haciéndonos vibrar con sus colores y emociones.

Hoy todo es diferente por que lo vemos, y en vivo. Antes nos estacionábamos con un transistor en la mejor esquina de la casa para tratar de oír el grito emocionado del gol que con algunas pausas nos llegaba desde el mismo estadio en donde jugaba nuestro equipo. Los partidos de local eran otra historia porque corríamos desde temprano, y a la salida del colegio, buscando el puesto del estadio desde donde vivir nuestras pasiones. Los partidos de visitante se vivían con el sueño mágico de la radio, mensajera única de las buenas o malas noticias en aquel entonces.

Hoy tenemos alta definición en la pantalla que nos muestra hasta lo que no queremos ver. Ya no vivimos donde nacimos sino donde amamos, y el fútbol nos persigue y lo perseguimos por donde quiera que vivamos. Hemos aprendido a querer el fútbol de todo el continente y podemos incluso compararlo con el lujo del fútbol europeo, pero la Libertadores sigue siendo nuestra Champions, y por eso al D.C. United o al Galaxy o al MetroStars o al Fire los extrañamos en la Copa. Ya México hace parte de ella, lo que hace diez años parecía una utopía. El soñar es un deber ahora de Estados Unidos.

Que siga la Copa de Campeones de la CONCACAF con éxito, pero por Dios, unamos todo el continente en la Libertadores. No nos vamos a arrepentir.

Ricardo Mayorga, colaboró con las cadenas Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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