Soñar no cuesta nada

Primero se anunció la gira del Barcelona que incluye tres estratégicas paradas en los Estados Unidos ante rivales que sean atractivamente importantes para unos y para otros. Los unos en lo deportivo y los otros en lo comercial. A las claras está que los rivales del Barcelona -de no mediar algo extraordinario o diferente- serían los dos equipos más importantes de la liga mexicana y el de Nueva York ya sabemos que será el nuevo Red Bulls. El segundo anuncio fue la presencia del Chelsea por las mismas fechas -léase 5 de agosto- para el Partido de las Estrellas de la MLS.

Creo que no podemos pedir más para el verano del 2006, pero como el cronista y me imagino muchos aficionados y hasta algunos directivos creemos ser un poco más adelantados, visto de otra manera podríamos llamarnos inconformes, toda esta revolución tanto mediática como organizativa con la llegada de los "europeos" después del Mundial sería ideal como el abrebocas de un evento al que ya es hora que entre el fútbol de los Estados Unidos: La Copa Libertadores de América.

El momento futbolístico que vive Norteamérica debe ser bien capitalizado no solo en lo comercial, sino en lo deportivo y aunque ya es una hecho que los primeros pasos se dieron con la participación de los equipos de la MLS en la Copa Suramericana, el segundo y primordial paso es trabajar en la "calendarización" de la MLS que permita que los dos equipos que jueguen la final de la liga sean los representantes de Estados Unidos en la Copa Libertadores.

Es la mejor manera de unir verdaderamente el continente en lo futbolístico, mas allá de las fronteras trazadas por la FIFA que dividen a América en dos llamadas CONCACAF Y CONMEBOL. Estados Unidos ya hace méritos para competir en el gran evento y su paso por la Suramericana con el D.C. United dejó un agradable sabor especialmente si recordamos aquel épico enfrentamiento con la Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo. No se trata de hacer comparaciones, porque resultan odiosas para muchos, pero el nivel de "algunos" que tienen ganado su derecho en la Libertadores porque histórica y geográficamente pertenecen a ella, en algunos casos deja mucho que desear.

No es pedir por pedir. Es solo el muy valedero derecho de un país que crece futbolísticamente a grandes velocidades para poder hacer parte de una historia aneja que le dejaría enseñanzas, roce, categoría, competencia y de paso significaría ingresos económicos para unos y para otros. El mercado mexicano de la Libertadores generó atractivos bien importantes para la Copa en el norte del continente primero por el volumen marcado de 100 millones de mexicanos en su país y el interés definitivo que existe por el fútbol trayendo con ello más ratings de televisión y de paso más dinero en anuncios y segundo porque los otros 31 millones de mexicanos viven en los Estados Unidos y eso significa pensar y sentir en dólares.

Para la CONMEBOL otro cliente que invierta en dólares no estaría mal. Recordemos que la Confederación Suramericana es soberana en la administración del torneo y es ella desde su sacrosanto templo de Asunción la que determina hasta el precio de la boletería de la Copa. Equipos como el D.C. United, o el Galaxy y pronto Houston y Chivas serían un atractivo condimento a la Libertadores del 2008 por ejemplo. No hay que seguirle sumando equipos al evento, es solo repartir los cupos un poco mejor para que toda América quepa en el gran evento. Estaremos de acuerdo a esta altura con nuestro título: Soñar no cuesta nada.

Ricardo Mayorga, ha sido comentarista por doce años de Telemundo, Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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