Palabra fútbol

Cuando atacar y tener cuidado parecen conceptos enfrentados, cuando el resultado prima sobre el buen espectáculo, cuando defenderse pesa más en el esquema que mirar el arco rival, cuando el temor se sobrepone a la osadía es igualmente curioso encontrarse con equipos que apuestan por jugadores y por sistemas que intentan una reivindicación con el pretérito de lujos sin descuidar el crudo presente de números y resultados. Esta semana un equipo de Estados Unidos se la vuelve a jugar con un veterano, pero este sí lleno de oficio. Llega a la MLS Youri Djorkaeff, un francés exquisito con la pelota que nació en Lyón y que nos llenó de fútbol cuando se caminaba la mitad de la década de los noventa. Hace exactamente diez años Djorkaeff era el símbolo del buen fútbol y un exponente virtuoso de la técnica a quien curiosamente el Mundial del 98 lo mandó a un segundo plano por la sana culpa de otro monstruo que en su momento se apoderó del emblema tricolor de Francia como Zinedine Zidane.

Con rumbos diferentes Zidane hizo tránsito de la Juventus al Madrid y la mediática lo rodeó de tal manera que se convirtió no solo en el barco insignia de la armada francesa, sino en el imán que atraía multitudes con el Real Madrid y vendía camisetas con su nombre a velocidades más comerciales que futbolísticas. Djorkaeff mientras tanto salía del Inter para refugiarse en Alemania y luego terminaría su gira europea en el balompié de Inglaterra. De allí lo rescatan los directivos del MetroStars, un equipo necesitado de títulos que hasta ahora ha apostado por figurones que no le han dado resultado como Matheus y Donadoni entre otros. Ojalá y ahora MetroStars halle su conductor en el medio y de su mano se vista con la gloria que se merece el onceno gótico.

Djorkaeff es palabra de fútbol y su capacidad de liderazgo desde el medio juego debería ser sin duda un elemento más en el sistema de MetroStars que hasta ahora solo ha dejado en la liga coqueteos de buen fútbol, pero muy pocos resultados. Quizá desde la época de Zambrano el MetroStars no juega bien y de paso bonito aunque con Bradley las cosas para esta temporada parece pueden tener un color diferente. Ya es hora. Nueva York requiere un equipo de fútbol que esté a la altura de su historia como ciudad y que de paso sea el motivante central de nuevas generaciones que por falta de estímulo se siguen aferrando a los recuerdos de sus orígenes en muchos casos sin siquiera conocerlos.

Djorkaeff será sin duda un atractivo para Nueva York y para la Liga, pero eso sí, las cosas deben darse con resultados y casi con la obligación de sumarle espectáculo. El aficionado de hoy no come vidrio y la televisión con globalización incluida nos permite, aunque duela, muchas y serias comparaciones. No se puede ver en la mañana de un domingo al Milán de Italia en su mejor momento y con un derroche de velocidad y técnica para salir en la tarde rumbo a un estadio en donde el partido parece que se jugara en cámara lenta. No. Hoy hay que ser consecuentes con la civilización y el modernismo tecnológico que nos permite verlo todo y ello nos lleva a ser selectivos. La MLS apuesta por la mejoría del espectáculo y antes de verlos le creo a este francés que en más de una ocasión en el Mundialito del 97 nos hizo poner de pie y descubrirnos ante su fútbol.

Ricardo Mayorga es el primer comentarista de las cadenas Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Angeles.


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