Mayorga: Guillermo Franco unifica

Es cierto que aún se levantan algunas muy ortodoxas voces, tanto fuera como dentro en México, que se oponen al refuerzo de naturalizados en la selección mexicana de fútbol, pero algo ha quedado muy claro desde que Lavolpe en Buenos Aires adelantó la posibilidad de convocatoria a Guillermo Franco y es que con este específico caso la oposición ha disminuido seriamente con respecto al tema de los naturalizados y evidencia que el mexicano no se opone a los nacionalizados en la selección, sino a algunos nacionalizados en el tri mexicano.

Parece imperceptible la diferencia, pero se siente y se nota que el aficionado no come vidrio con respecto a determinadas convocatorias, más exactamente la de Antonio Naelson "Zinha".

Ha despertado tanta controversia en México el tema que pareciera pesado y recurrente, pero a diario termina por ser parte de la canasta familiar del fútbol y los medios de comunicación nos encargamos, con esta mediática de hoy, de evidenciarlo aún más.

Lo cierto es que cuando se habla de "Zinha" el aficionado mexicano de inmediato reacciona con un gesto de desaprobación, pero cuando el apellido es Franco e incluso hasta Gaitan, la mueca cambia y se abre una expectativa. Esta perfectamente claro que los últimos partidos de Zinha con el Tri han pesado mucho sobre el volante del Toluca que pareciera sentir el peso psicológico de su imagen en la selección y de paso se refleja en su rendimiento en la cancha. Lavolpe lo ha defendido y se mantiene con él, pero si el rendimiento de Zinha no mejora es muy posible que la idea del entrenador cambie y ese cupo a la hora del Mundial pase a ser el de Franco en la convocatoria.

Lo que es una interrogante aún sin respuesta es si Lavolpe va a seguir operando caprichosamente y se arriesga a llamarlos a los dos, lo que crearía, ahí sí, una reacción que colocaría al cuerpo técnico y a los directivos mexicanos en una incomoda y difícil posición de cara al equipo en el Mundial de Alemania. No cabe duda si revisamos con detenimiento el proceso de Lavolpe que México carece de hombres que marquen diferencia en el último tercio de la cancha y de aquí habría que excluir solo tres nombres puntuales en esa zona, entrando por el centro que son Luís Ernesto Pérez, Cuauthemoc Blanco y Jared Borgetti. ¿Es suficiente este tridente para encarar la fase final de un Mundial que se avecina con alto nivel de exigencia no solo en lo técnico sino en lo físico?

Si nos ponemos la mano en el corazón y miramos con criterio desapasionado, sabemos que no. Que la última opción al ataque la podría llenar Kikín Fonseca y aun así el Tri no estaría balanceado al ataque para poder buscar desequilibrio porque tanto Borgetti como Fonseca son opciones de gol para terminar las jugadas, pero no para comenzarlas. Franco le daría al Tri más opciones y con el se ganaría un punta con manejo que puede acompañar a Blanco desde la mitad limpiando la zona gracias al manejo y la técnica que solo ellos dos poseen.

La respuesta solo la tiene Lavolpe que debe estar ya elaborando el plan final del Mundial con base en lo visto y lo poco que le queda por ver. Franco y Cuauthemoc deben ser cartas fijas en la convocatoria y aunque le duela a Lavolpe, por haber sido de su riñón, creo que el sacrificado tendría que ser Zinha. Uno -Franco- marcaría diferencia a favor, los dos si llegara igual a llamar a Zinha provocaría una discusión de enormes dimensiones. Desde afuera la formula parece fácil, pero la política interna y el capricho siempre latente del técnico pude tener una lectura diferente. Lo nuestro solo es un análisis de buena fe, lo demás corre por cuenta de la política o porque no, del miedo

Ricardo Mayorga, ha sido comentarista por doce años de Telemundo, Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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