Los Reyes del Este

(8 de noviembre, 2004) - Noche mágica, apoteosis final, euforia desmedida, no tengo calificativos para expresar lo acontecido en el Estadio RFK con la gran victoria del D.C. United ante New England Revolution y su entrada triunfal a la gran final de la Copa MLS en Carson, California el próximo domingo 14 de noviembre. Que mejor escenario para vivir tal experiencia que en la cabina de transmisión en español de Radio América con mis compañeros Herbert Baires y Danilo Noel donde observamos la majestuosa parada de Nick Rimando a Clint Dempsey, y la consiguiente entrada triunfal del D.C. a la Final de la MLS en el Home Depot Center.

Lo de la noche del sábado 6 de noviembre se quedará en la retina de muchos aficionados capitalinos a lo largo de sus vidas. Los dos equipos, parecían titanes sobre el terreno de juego. En el encuentro hubo de todo, emoción, competitividad y sobre todo goles, muchos goles. El D.C. United fue el primero en mostrar toda su artillería. La orden de Peter Nowak era muy clara: Machacar a su rival con un fútbol vertical, directo y bien ejecutado con sus puntas. El tridente del RFK se puso rápidamente las pilas y demostró su olfato de gol en el inicio del partido. El espíritu de Alecko Eskandarian, la veteranía de Jaime Moreno y la fantasía de Christian Gómez que junto al ordenado bloque siempre demostraron un plus de ventaja ante su rival. Este balance psíquico y físico es la gran fortaleza del D.C. United en el último tramo final de temporada.

Cuando en un partido a 120 minutos te remontan dos veces en el marcador es difícil aguantar el tirón pero el general polaco ha conseguido integrar una nómina de jugadores muy competitiva con la gran virtud de no debilitarse en los momentos difíciles sino de levantarse con más afán y vigor para devolver el golpe más fuerte. Por otra parte, hay que resaltar el portentoso estado de forma de todos los integrantes de la plantilla. Durante todo el partido, los jugadores rojinegros dieron todo lo que se puede dar sobre la cancha y es de premiar este esfuerzo ya que sin sacrificio no hay resultados.

Y ahora la gran final. Supongo que se espera una dramática final y con un pronóstico incierto, pero el D.C. United debe mantener su filosofía de juego y su equilibrio para culminar su gran temporada. Será una final inédita en la MLS, pero seguro que inolvidable. Solo tengo que hacer una llamada a la afición rojinegra y que no falte a la cita en California. La hinchada capitalina se debe de congregar en el Home Depot Center para vivir con pasión una jornada de fútbol inolvidable y demostrar a todo los Estados Unidos que son la mejor afición en el territorio nacional.

Victor Arnau es un colaborador de la página DCUnited.com. Lo expresado en este artículo no necesariamente reflejan las opiniones del D.C. United.


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