La pasión, elemento natural del futbol

La pasión es muy importante.

No me refiero a 'La Pasión,' la exitosa y controversial película de Mel Gibson, sinó a la sensación, esa emoción del ser humano que La Real Academia define, entre otras cosas, como un 'deseo vehemente.'

Quiero hoy comentar sobre la pasión que idealmente debería poseer un verdadero aficionado al futbol.

Ese deseo vehemente, esa pasión es necesaria y es vital, como la sangre misma, para los aficionados de la MLS y de cualquier liga.

Cada seguidor de un equipo debería ser poseído por la pasión futbolera.

Durante la semana última hemos seguido con singular interés acontecimientos futbolísticos que tienen qué ver con la pasión, aunque, desafortunadamente, se trata de casos donde la misma se desborda y desemboca en actos de censurable violencia.
No es esa pasión desbocada, desencadenada la que nos gustaría ver en cada escenario donde nuestro futbol emelesero se presenta cada semana.

Pero sí sería saludable que los juegos de la liga tuvieran el ingrediente de la pasión, un elemento que no sólo proviene del aficionado.

Porque el apasionamiento, en éste caso el que produce el futbol, un equipo o un encuentro considerado como 'clásico,' se nutre también del jugador, del dirigente, del técnico y hasta de la prensa.

Las fuertes emociones de la pasión también se anidan en eventos o en duelos con trascendencia, donde se disputa algo importante.

La Copa Libertadores, la competencia de mayor relevancia a nivel de clubes en nuestro continente, produjo la controversia durante juegos que dejaron a la representación mexicana fuera de la contienda. El ganador del InterLiga 2004, Santos Laguna, que luego de vencer al River Plate de Argentina, igualar el marcador global y llevar la definición a los tiros penales, se vio afectado por discutibles decisiones arbítrales.

El otro descalificado fue el Club América, frente al club brasileño Sao Caetano, desenlace que produjo un zafarrancho de proporciones escalofriantes, en el estadio Azteca.

No es a esos extremos a donde se pide llevar la pasión futbolera en la MLS, pero sí que el aficionado viva con mayor intensidad el llamado 'juego del hombre.'

Algunas plazas de la Liga ya han tenido vivencias y experiencias en donde el aficionado estadounidense ha disfrutado de todo lo que envuelve la pasión deportiva en su más saludable y digerible versión.

Tal fue el caso del Partido de las Estrellas 2003, donde el equipo integrado con los futbolistas más destacados de la Liga enfrentó -y superó- a las Chivas Rayadas del Guadalajara.

La presencia de la afición seguidora del popular equipo mexicano en un importante número, le dio al Home Depot Center un colorido diferente y quienes estuvieron presentes en esa jornada sólo tuvieron palabras de elogio para el ambiente que se vivió en Carson.

Otro ejemplo sucedió durante la disputa del torneo InterLiga 2004, clasificatorio a la Libertadores. Ciertamente, fueron en su mayoría mexicanos que llenaron las tribunas de estadios de Texas y California para manifestar el fervor por los colores de su equipo favorito, pero algunos cuantos aficionados de la MLS que se asomaron al evento, tuvieron una buena experiencia.

Es obvio que las tradiciones, la historia y las rivalidades apenas empiezan a forjarse en la liga.

Nueva York contra Chicago, Los Angeles contra San José, son duelos que ya despiertan cierta animosidad entre las respectivas aficiones, pero aún hace falta una mayor ebullición de la sangre entre la afición emelesera.

El ejemplo en cuestión, lo sucedido en el Estadio Azteca a mediados de la semana pasada, pareciera no tener relación directa con la MLS, sin embargo el tema nos atañe, porque se trata de nuestros vecinos geográficos, de los coterráneos futbolísticamente hablando, pues el futbol estadounidense y el mexicano cohabitan en la misma confederación, la CONCACAF.

Además, existen otros lazos comerciales y simbióticos que convierten a la MLS y el futbol de aquel lado del Rio Bravo en un poco más que el primo hermano, sinó, dos de las instituciones más representativas de ese balompié, Chivas y América, no estarían tratando de extender sus imperios hacia el norte.

Lo mismo se puede decir de esa iniciativa de los propios dirigentes de la Federación Mexicana, de futbolizar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Y por encima de todo eso, está esa idea que revolotea en la mente y el ánimo de los dirigentes emeleseros: que algún dia sus clubes también puedan acceder a la Copa Libertadores, con toda la pasión que el magno evento trae implícito y que tanta falta hace en la MLS.

Porque hasta el momento, la mayor pasión futbolera que se puede palpar en territorio estadounidense, es cuando la selección nacional se mide a la mexicana.

Y se necesita más, mucho más que eso para calentar el futbol.

Rigo Cervantez es un conocido periodista de mas de 20 años, trabajando con medios de renombre como Televisa y La Opinión. Hoy en dia se desarrolla como comentarista en las transmisiones radiales de RadioVisa 830 AM en Los Angeles de los partidos del Los Angeles Galaxy. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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