La maldición galáctica

Siempre se ha dicho que hay de males a males y también de "mañas" a "mañas". Hay algunos males que provienen de una "maña" y algunas "mañas" que provienen de algún mal.
Es como una forma popular y simple de ilustrar la causa y el efecto. La mala racha del Galaxy jugando de visita ya ha pasado de lo sublime a lo ridículo.

Primero porque lo que parecía ser un mal psicológico ha pasado a ser un pretexto para dejar de hacer el gasto afuera de casa.

Primero se pudo pensar que la ausencia de Landon Donovan (en la jornada inaugural ante Columbus, 0-3) pudo ser el indicio de que el equipo de Steve Sampson necesitaría de su cuadro completo para salir avante cuando el calor del público no se convierte en un aliciente para la victoria.
Pero no fue así. Los angelinos no ganan afuera y punto. Sin importar el rival, la cancha ni el entorno. Simplemente, afuera toca perder.

Se ha hablado de una maldición, de un pánico escénico y hasta de un factor psicológico a raíz de aquel 5-4 ante San José, cuando se tenía una ventaja de 4-0 en el global.
Lo que quiera que sea tiene al equipo angelino como una verdadera presa válida para cualquier anfitrión.

De hecho, su técnico Steve Sampson lo puntualizó la semana anterior. "Afuera no nos temen, y este equipo fue hecho para todo lo contrario". Pero aunque se juegue bien, mal o regular, el Galaxy sigue padeciendo del mal de la irregularidad. Luego de varios partidos sucesivos en casa, que los pusieron, incluso, al frente de su Conferencia, el Galaxy ha caído en un bache futbolero que podría tener un punto más alto este 4 de julio, cuando reciban al mejor equipo de la competencia, el New England Revolution.

Más que un problema de actitud, el Galaxy ha caído en un problema de conformismo que lo pondría de nuevo en la tablita de los equipos que buscan pero no encuentran.
Y eso que en esta temporada los galácticos tenían como principal meta quitarse el mal sabor de boca de no participar en las últimas dos temporadas, cuando la MLS programó la final, precisamente, en el Home Depot Center. Pero jugando así, la cita del 13 de noviembre en Dallas cada vez parece más lejos.

La responsabilidad de Donovan empieza a ser el de resucitador de sus 10 compañeros que realmente al parecer no les interesa la camiseta, o bien ya se acostumbraron a que el Galaxy afuera no debe ganar. Además, si Peter Vagenas no está, el mediocampo se muere, y con Guillermo Ramírez lesionado, la creatividad se ha quedado en un cajón.

Al inicio del torneo se habló de un equipo que tendría dos opciones para cada posición, pero hasta el momento, eso es algo que solamente se ha quedado en la teoría.

El punto es que con la Copa Oro (donde no tendrán a Donovan ni a Cobi Jones), con el juego ante el Real Madrid en Julio, y con un agosto sin juegos en casa, los galácticos podrían pasar malos momentos e incluso podrían bajar del subliderato que actualmente ocupan.

En las últimas dos semanas con un punto de doce posibles, Galaxy es el peor equipo jugando afuera. Para el Galaxy lo malo es que afuera no encuentra el rumbo, lo más desastroso es que al equipo angelino no solo no se hace respetar, sino que ha empezado a no respetarse a sí mismo.

Cristian Echeverría es reportero del diario La Opinión de Los Ángeles. Desde 1994 es reportero de fútbol y ha trabajado para varios diarios en Guatemala y El Salvador, así como para la revista Don Balón en sus ediciones de España y México. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o de sus clubes.


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