Hay que tener la iniciativa

Hay equipos de fútbol que hacen de su estilo casi una religión y eso es lo que con el tiempo forja la personalidad de algunos colectivos ya sean clubes o selecciones nacionales. Ver jugar a Estados Unidos hoy deja la sensación, aun perdiendo, que es un equipo que siempre propone y que su estilo pasa por la manera como debe trabajar su entrenador, Bruce Arena, haciendo énfasis en el manejo de las iniciativas para ser agresivo aun defendiéndose.

Son las necesidades de un fútbol moderno que marca, hostiga, ocupa espacios, recupera rápido la pelota y sale a buscar velozmente la geografía del rival. Me gusta la actitud de Estados Unidos con su fútbol, salvo el caso del Azteca, porque me recuerda mucho los equipos de Marcelo Bielsa que saltaban a al cancha como si se quisieran devorar a su rival y con aire comprimido suficiente para correr más de cien minutos.

Parece muy Europea la formula, pero es efectiva aunque muchos desde otra muy respetable vereda pretendan hacernos ver que el fútbol es más lírico que práctico. Lo ideal seria amalgamar esas dos ideas que no me explico porque algunos las pintan como irreconciliables. Las dos hacen parte del manual y la virtud de encontrar el resultado pasa por el buen juicio y ojo del director técnico en su selección de jugadores y por el respaldo que tenga para ello de su directiva en un mundo en donde el fútbol esta extremadamente comercializado y privan los intereses económicos sobre los deportivos.

Pero regresando al tema de las iniciativas es fácil colegir que hoy los equipos con esa actitud tienen resultados. O veamos el actual Barcelona y su deseo de ser protagonista en una liga que estaba cansada de los triunfos repetidos del Real Madrid y se vistió de fiesta con un fútbol que propuso espectáculo, posesión de pelota y explosión con al individualidad en el último tercio del campo -léase Samuel Etoo- aunque al final las fisuras del vestidor dejaran al camerunés sin Pichichi y sin Bota de Oro. O no vayamos más lejos en la misma España con la neocolonización futbolística del Villarreal, un equipo suramericanizado que manejó las iniciativas, pero con una pausa llamada Juan Román Riquelme y un goleador de raza como Diego Forlán.

México no podía ser excepción en el ejemplo de las iniciativas. Allí el campeón fue América que esta vez encontró en Mario Carrillo un técnico osado que le gusta el arco contrario y que supo escoger los jugadores adecuados para su idea y su sistema. Cuauthemoc Blanco, Kléber y Claudio López le pusieron puntería al colectivo de las águilas y jugando mas en cancha rival alzaron su décima y merecida Copa.

Era un poco la idea del fútbol total que pregonó Rinus Michel, esa que hoy aplica casi a al perfección el PSV holandés de Gus Hidink, que Bielsa a su manera quiso llevar a la selección argentina que al comienzo tanto lo criticó y hoy por fortuna medio país futbolístico lo extraña. Es que el fútbol bien jugado asi se plantee diferente a nadie le quita identidad, sino que solidifica su propia personalidad.

Ricardo Mayorga, colaboró con las cadenas Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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