Fútbol... solo fútbol

D.C. United fans

Photo Credit: 
Essy Ghavameddini/MLS/WireImage.com

El mundo del fútbol volvió a verse conmocionado estas
últimas semanas por algunos incidentes que vuelven a
poner de manifiesto, la inestabilidad emocional de los
aficionados. Afortunadamente eso no sucede en los
Estados Unidos, donde en los diez años de la única
Liga Profesional en serio que ha tenido este país,
nunca se han registrado problemas de ningún tipo.
Siempre hemos mantenido y lo seguiremos haciendo, que
la violencia no es producto del fútbol, ni siquiera
del deporte, pero sí admitimos, que es una válvula de
escape que muchos inadaptados utilizan, con la
complicidad de algunos dirigentes, que facilitando
entradas y hasta la locomoción para llegar a los
estadios, están promoviendo este tipo de nefastos
acontecimientos.

No me cansaré de resaltar por tanto, el estilo de los
estadios de los Estados Unidos, donde los aficionados
están tan cerca del terreno de juego como quieran,
donde salvo algún loco con el fin de abrazar a un
jugador, jamás se invade la cancha ni antes ni después
del encuentro y donde en las tribunas, se vive un
auténtico clima de fiesta, con parciales de ambos
equipos mezclados, sin que exista el menor riesgo que
terminen dándose golpes de puño a diestra y siniestra,
ni que a ningún aficionado se le ocurra darle un palo
en la cabeza al vecino, por el solo hecho de tener
simpatía por el otro equipo.

Por otra parte, debemos tener siempre en cuenta, que
el fútbol no es propiedad de los hombres, que el
espectáculo se adapta perfectamente a la presencia de
toda la familia y que en muy pocos lugares del mundo,
se pueden asistir a los estadios con la tranquilidad
que disfrutamos en este país, sin duda, un ejemplo
digno de imitar.

Otro de los gravísimos inconvenientes de los
espectáculos futbolísticos en este momento, es la
malísima costumbre de lanzar fuegos de artificio desde
la tribuna hacia el terreno de juego, con el riesgo de
poner en juego la vida de los propios jugadores y
árbitros, lo que definitivamente debe ser controlado.
Esto tampoco se ve en los estadios norteamericanos,
donde muchas veces son programados este tipo de
espectáculos, pero controlados y ofrecidos por los
organizadores, lo que da un marco excepcional a lo
previo o posterior de algunos importantes partidos.

Si muchas veces tenemos que resaltar las diferencias
futbolísticas que aún existen, en la parte técnica o
táctica con otros países, es justo también destacar
como corresponde, que estamos, por el momento, a salvo
de ese tipo de desmanes, que pueden ser controlados,
en la medida que los dirigentes de los clubes, estén
dispuestos a perder votos y quizás su posición, en
aras del desarrollo normal de cada campeonato.

Desde luego que no importa la importancia del
encuentro o torneo que esté en disputa, sea cual sea
la situación, la violencia es inadmisible, pero se ha
llegado en los últimos días en estadios de Uruguay y
Argentina, en Sudamérica, a tener que lamentar
incidentes en Torneos de Pretemporada o Verano en esas
latitudes, lo que es muchos más absurdo todavía. En
ocasión del último clásico Peñarol ante Nacional,
jugado en la ciudad de Maldonado, ciudad cercana al
balneario de Punta del Este en Uruguay, parte de las
dos parcialidades de los equipos más importantes de
ese país, brindaron al término del encuentro una
imagen, que seguramente recorrió el mundo y que no
puede ser orgullo para nadie. Unos días después, en la
ciudad de Mendoza, Argentina, se debió suspender un
partido entre River Plate y Racing al finalizar el
primer tiempo, por el lanzamiento de algunos fuegos de
artificio que estallaron cerca de los jugadores de
River. Todo esto es inadmisible y debe terminar ya.

El fútbol es solo fútbol y debe tomarse como tal. Por
tanto es hora de ir suprimiendo todo lo que puede dar
lugar a pensar en trascender a enfrentamientos entre
los países a los cuales representan los equipos. Para
empezar, hay que acabar con la ridícula irradiación de
los himnos nacionales antes de comenzar a jugar, bajo
la silbatina alternada de los parciales, dando la más
pobre sensación de falta de respeto y de cultura. Lo
dicho, es posible que todo no se pueda controlar, pero
hay que tomar medidas que acompañen. ¡Ah!, y por ahora,
quienes estén en el norte, sigan disfrutando de la
comodidad de la concurrencia a las canchas, privilegio
de pocos lugares del mundo. Estamos cerca de una de
las mejores temporadas de la MLS y es seguro que nadie
querrá quedar afuera de un año que seguramente,
resultará inolvidable.

Robert Sierra, compartiendo la conducción del programa "Sólo Fútbol" y en las transmisiones radiales del MetroStars por Radio WADO en Nueva York, es un periodista con años de experiencia en Uruguay y en los Estados Unidos. Si quiere hacerle algún comentario, escríbale a Sierramls@yahoo.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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