Estados Unidos sufrió, pero cumplió

El fútbol de Estados Unidos logró por tercera vez sentarse en el trono reservado para el monarca de la CONCACAF en una Copa Oro cuyas incidencias y desenlace final dejan más de una lectura.

Empezando por el flamante nuevo campeón, vale decir que el equipo de Bruce Arena se corona jugando exactamente igual que como inició la competencia: sin lucir como la sexta potencia del mundo, como nos pretende hacer creer el escalafón mensual de la FIFA.

Desde aquel juego inaugural frente a Cuba, donde el equipo de casa se mostraba incapaz de doblegar el entusiasmo perla-antillano, quedó de manifiesto que en todas las selecciones nacionales hay sargentos, mayores, capitanes, generales y también existe el soldado raso.

Porque apenas el estratega estadounidense puso en la cancha la combinación de talento, experiencia y roce internacional de Landon Donovan, DaMarcus Beasley, Chris Armas y John O'Brien, la contienda se decidió en cinco minutos.

El resto de la jornada fue por el mismo tenor para Arena y sus muchachos, fueron avanzando, superando uno a uno los escollos, apenas haciendo lo necesario, sin grandes alardes futbolísticos, pero mostrando personalidad y efectividad, hasta llegar a la final misma, donde Panamá no fue la excepción, los hizo sufrir, los llevó hasta la definición extrema, antes de claudicar en la tanda de penales.

A pesar de la vuelta olímpica cargando la enorme copa en el estadio de los Gigantes, es claro que elementos como Carlos Bocanegra, Greg Berhalter, Claudio Reyna, Mastroeni, Brian McBride y algunos otros, siguen siendo muy importantes para el equipo nacional.

Sobretodo en el tema de la definición, del remate final, cómo se extrañó el remate de cabeza de McBride, un veterano goleador, hombre cien por ciento de área, a quien no se le ve todavía un sustituto confiable para el próximo mundial.

En cuanto a Panamá, los pupilos del colombiano José 'Cheché' Hernández, que se ganaron el corazón de todos los que seguimos paso a paso ésta edición de la Copa de Oro, fueron la revelación del torneo.

Le pelearon palmo a palmo al favorito en la batalla final y estuvieron tan cerca, como lo estuvo el equipo estadounidense, con claras opciones de estremecer la red, de haberse llevado el triunfo durante los 120 minutos de juego.

Pero en la ejecución de los penales, fueron luz y sombra. Porque frente a Sudáfrica patearon como brasileños, mientras que en la final lo hicieron como los mexicanos, recordando cómo sufren las selecciones aztecas para decidir juegos por esa fatídica vía.

Sin embargo, al final se vió a una selección canalera felíz, festejando el subcampeonato, un logró inédito en la historia del fútbol de ese país.

Por otra parte, es seguro que la actuación del representativo panameño en la Copa Oro les da una carga anímica de gran valor, tomando en cuenta que la contienda clasificatoria al Mundial de Alemania 2006 se reanuda en menos de un mes.

Quedan cinco juegos, que serán cinco finales para todos y cada uno de los seis aspirantes a tres pases y medio. Panamá está muy rezagado en las posiciones del hexagonal y en su siguiente juego le toca visitar a Guatemala, que tuvo una participación en la Copa Oro para el olvido.

Será muy importante el resultado del duelo entre chapines y canaleros, porque si la selección que adiestra Ramón Enrique Maradiaga sale bien librada de la cita con los panameños, demostrará que el tropezón en el torneo regional no hizo mella en el ánimo de sus dirigidos.

Porque en éste momento, a la luz de los resultados y las respectivas actuaciones de esos seleccionados en la Copa de Oro, se percibe a una Panamá muy crecida.

Otros que se mantienen como serios aspirantes a la calificación para Alemania, salieron de la competencia por la puerta trasera. Se trata de México, Costa Rica y Trinidad y Tobago.

El equipo trinitario que ahora conduce el técnico holandés Leo Beenhakker, tiene una visita de alto riesgo a territorio estadounidense el 17 de agosto, Ese mismo día, el seleccionado costarricense regresará al Estadio Azteca para intentar repetir la hazaña de la pasada eliminatoria mundialista, cuando terminó con una histórica racha de invicto que ostentaba "El tri" Mexicano.

La eliminación prematura de la selección de Ricardo Lavolpe se pretende explicar en los círculos del fútbol mexicano, en el cansancio, en que faltaban tales o cuales jugadores y que no era el mismo plantel que disputó la Copa Confederaciones.

La realidad es que "El tri" no cumplió con las expectativas y, aún más, el denominado 'proceso' lavolpista sufrió nuevos descalabros, porque además de las derrotas en la cancha, en lo administrativo se produjeron toda clase de enredos, intrigas y distracciones que pueden costar muy caro al balompié azteca.

Pero volviendo a la final de la Copa Oro, dentro de todo lo que se pudiera cuestionar en cuanto al nivel futbolístico o sobre los merecimientos del campeón, algo positivo es que los protagonistas del duelo cumbre fueron dos selecciones concacaferas.

Rigo Cervántez es un conocido periodista con más de 20 años de experiencia, trabajando con medios de renombre como Televisa y La Opinión. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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