El mal uso de los números

La estadística es un aliado infalible del deporte.

Pero cuando se exagera la dependencia en la numerología, o cuando la contabilidad sirve a propósitos equivocados, existe el riesgo de caer en lo grotesco, subjetivo y hasta en lo ridículo.

El tema de éste comentario se origina en un logro que la semana pasada se le acreditó a Kevin Hartman, portero del Galaxy de Los Angeles, quien de acuerdo a las benditas estadísticas que se siguen con religiosa puntualidad en la MLS, se convirtió en el guardameta con 'más victorias' en la historia de la liga, superando en esa categoría a Zach Thornton, quien, por cierto, ya está de regreso con el Fire de Chicago.

El simple hecho de pretender adjudicarle al custodio de los tres palos, uno de los once integrantes del equipo, el mérito absoluto del triunfo logrado por el colectivo, es atentar contra la esencia misma del futbol, un deporte eminentemente de asociación.

Desafortunadamente, muchas de las prácticas y normas con las que históricamente se ha regido el balompié en Estados Unidos, tienden erróneamente a imitar otros deportes de gran influencia.

En este caso, darle a un jugador el crédito de la victoria o el descrédito de la derrota, es algo muy común en la práctica del béisbol, con los lanzadores.

Pero el futbol no tiene nada qué ver con el deporte de los bats y las pelotas.

Y puede resultar muy respetable, hasta propio, lo que esa disciplina hace con sus datos estadísticos, pero nada tienen qué ver con el balompié.

No existe parentesco, afinidad, ni relación de uno con el otro.

En todo caso, si en el futbol hubiese que seleccionar a uno de los once, o de entre los 14, incluyendo a los jugadores de cambio, que dentro de un equipo tiene mayores merecimientos, pudiera considerarse al capitán, o al autor del gol o de los goles en una victoria.

También se podría tomar en cuenta a un mediocampista que, por su condición de conductor del equipo, organizador del ataque y de cuyos botines salen los pases para gol, como el merecedor de tal honor.

O tal vez a un defensa tipo Franz Beckenbauer, quien desde su zona de retaguardia se distinguía no sólo como líder del equipo, valuarte defensivo, sino también como el iniciador de los ataques.

Y también, en casos muy específicos, el portero realiza atajadas y salvadas de su meta que resultan determinantes en el resultado a favor de su equipo, que lo harían merecedor a la distinción que nos ocupa.

Aunque, en todo caso, ya existe una categoría para esa clase de actuaciones y se conoce como el premio al Jugador Más Valioso.

Asimismo, el futbol convencional ya reconoce el logro máximo de un guardameta, que es dejar a la oposición en cero. Es decir, que su valla no sea violada y hasta se lleva la contabilidad, en minutos, que un arquero ha logrado sumar sin aceptar un gol, con marcas nacionales e internacionales en la materia.

Pero aún en ese renglón, los porteros reconocen que mantener imbatida su portería es cuestión de más de uno, pues en muchos casos, la buena labor defensiva de todo el equipo también juega un papel preponderante.

Por ello, se deben reconocer las actuaciones individuales destacadas, ya sean éstas de un arquero, un defensa, mediocampista o delantero. Pero llevar una estadística que otorgue al triunfo o la derrota a uno sólo de los jugadores de un equipo, es simplemente inapropiado.

A Hartman, evidentemente, se le debe elogiar por su longevidad, por el número de juegos en que ha participado, sus atajadas, sus partidos sin gol en contra, y punto.

Otro tema similar es el de los goleadores.

Resulta inconcebible que se premie como máximo goleador a alguien cuyo mérito es servir pases para gol.

Es como darle a alguien el premio al Bombero del Año, por su actos heroicos, apagando incendios y porque, además, fabrica magníficas mangueras.

No se pueden revolver las peras con las manzanas.

Mauricio Cienfuegos, Marco Etcheverry y Carlos 'Pibe' Valderrama, han sido los mejores servidores de balones para gol en la historia de la MLS.

Pero ninguno de ellos se puede categorizar como 'goleador'.

Especialmente en el futbol de nuestros días, donde los verdaderos goleadores poco a poco se convierten en una especie en peligro de extinción, no se debe minimizar su valiosísima y cotizadísima labor, colocando sus goles en el mismo plato de la balanza junto a los pases.

Hay de números a números.

Rigo Cervántez es un conocido periodista que por más de 20 años ha trabajado con medios de renombre como Televisa y La Opinión. Hoy en día se desarrolla como comentarista en las transmisiones radiales de RadioVisa 830 AM en Los Angeles de los partidos del Los Angeles Galaxy. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer ni de sus clubes.


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