El interminable salto de la MLS a Europa

En las últimas semanas se ha discutido intensamente en los círculos emeleseros el continuo éxodo del más promisorio talento joven de la liga hacia clubes europeos. Una hemorragia que se convierte en transfusión de sangre nueva para el balompié del viejo mundo.

DaMarcus Beasley y Bobby Convey son los más recientes nombres de una larga lista, de la que podríamos rescatar de un pasado muy reciente a Tim Howard, Carlos Bocanegra, Zack Thornton, Brian McBride y Clint Mathis.

Además, adelantando el reloj de arena, es fácil predecir que Landon Donovan, muy pronto podría ser reclamado por el club propietario de su pase, el Bayer Leverkusen alemán.

¿Están desmantelando los dirigentes de la MLS su estructura más preciada, a cambio de un puñado de dólares?

No, en realidad, no hay que rasgarse las vestiduras.

Por el contrario, se debe felicitar al fútbol estadounidense por descubrir una nueva capacidad de nutrirse con su propio talento, de producir constantemente nuevos valores que vengan a suplir a quienes emigran.

Además, el hecho de que agentes internacionales y los clubes de las superligas del mundo no quiten la vista de la MLS, trae implícito el elogio hacia el talento que da forma a la liga estadounidense.

Se trata, indudablemente, de futbolistas 'rentables', que están etiquetados muy por debajo de lo que producen en el terreno de juego y que son más accesibles que jugadores de otros países, cotizados en decenas de millones de dólares.

Y aunque Estados Unidos está muy lejos de ser un competidor en el primer mundo del fútbol, donde se encuentran Brasil, Argentina y otros de los semilleros más importantes del deporte, el constante flujo de jugadores estadounidenses a Europa habla bien de ésta liga.

Eso, es lo que más deja a la MLS cada transacción. Porque más allá de un par de millones de dólares que en poco pueden ayudar a sanear la economía, está el mensaje que se envía a la cofradía futbolera del mundo, en el que se resalta el talento local, sin que se pretenda convertir a la Major League Soccer en las 'ligas menores' del fútbol europeo.

Además, cada transacción responde al fenómeno natural producto de la oferta y la demanda. Esa es la dinámica propia del mercado internacional del fútbol.

Independientemente, de que cada futbolista profesional aspira siempre a lo mejor en su campo de acción. Desde la paga, hasta el prestigio que da vestir una camiseta como la del Manchester United, la del Benfica, PSV Eindhoven y otros clubes de prosapia, historia y enorme popularidad. Amén de las posibilidades de verse inmerso en una cultura altamente futbolarizada, donde se respira y transpira fútbol a cada minuto y donde se puede aspirar a jugar en competencias tan notables como la Champions.

Ni más ni menos.

Al mismo tiempo, estamos seguros que la liga, al abrir las puertas a sus jugadores con mayor proyección hacia el futuro, baluartes de sus clubes, verdaderos ídolos y pilares de la selección nacional, toma riesgos bien calculados.

Porque detrás de ellos, siguiendo sus pasos, vienen nuevas generaciones de futbolistas importantes que cuentan con el talento, la formación y el carisma como para asumir el protagonismo en todos los niveles.

En ese sentido, los esquemas en las fuerzas básicas de la federación, organizaciones privadas, clubes, y las propias campañas de búsqueda de talento de los clubes emeleseros, van descubriendo y produciendo nuevos valores como para poder vislumbrar la autosuficiencia.

No hay nada qué temer, porque los futuros Mathis, Donovan, Beasley y Convey de la MLS, ya tienen nombre y apellido: Freddy Adu, Eddie Gaven, Taylor Twellman, Alecko Eskandarian, Ned Grabavoy, Pat Noonan y algunos más.

Porque en el tema del reclutamiento, cada día la MLS apunta más hacia jovencitos de 15, 16, 17 y 18 años, que es la edad más propicia para realizar los ajustes en la transición hacia el profesionalismo, en vez del obsoleto sistema universitario, donde la graduación del futbolista se produce a los 22 y 23 años, demasiado tarde para cambiar vicios y deficiencias técnico-tácticas.

Además, debemos recordar que la liga, en los últimos años, ha venido promoviendo un poco más la institucionalidad.

Es decir, más que el individuo, tratar de proyectar, promocionar y venderle al patrocinador, al aficionado y a la prensa misma, la lealtad por los colores, los equipos, las representaciones de cada ciudad, antes que a un jugador.

Cierto, seguirán llegando futbolistas destacados desde el extranjero, seguirán apareciendo nuevas estrellas en potencia como Freddy Adu, pero siempre bajo el concepto de que los individuos pasan y las instituciones son para siempre.

Rigo Cervántez es un conocido periodista que por más de 20 años ha trabajado con medios de renombre como Televisa y La Opinión. Hoy en día se desarrolla como comentarista en las transmisiones radiales de RadioVisa 830 AM en Los Angeles de los partidos del Los Angeles Galaxy. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer ni de sus clubes.


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