Dos glorias juntas

La MLS inaugura un nuevo estadio este fin de semana. El FC Dallas (antes Dallas Burn) se convertirá en el tercer equipo de la MLS en tener un estadio propio, uniéndose al clan del Galaxy y Columbus Crew. Esas son buenas
noticias en una liga donde todo lo relacionado con el crecimiento suena a premio.

Más que una instalacion deportiva, el Pizza Hut Park sería una pieza más en el rompecabezas que ha le ha significado a la liga iniciar su funcionamiento sin canchas propias. Un premio extra en una cancha llena de espinas y que le ha significado también inversiones fuertes, desafiar a
la lógica muchas veces y claro, ir contracorriente.

Ya el comisionado Don Garber advirtió una vez: solamente cuando cada equipo tenga su propia cancha podremos jugar dos torneos por cada año.

La aseveración del directivo obedecía a que era muy complicado el tener una liga que no coincidiera con ninguna otra, pero la razón es clave: para los dueños de las canchas deportivas, el fútbol americano sigue siendo una
prioridad.

Con el Pizza Hut esto termina el andar del equipo texano por la cancha del Cotton Bowl y la cancha universitaria del Escorpion, que siempre le dio dolores de cabeza al cuadro texano, que antes de esta temporada siempre
estaba acostumbrado a pelear por los puestos de media tabla para abajo.

El FC Dallas llega en su mejor momento futbolístico y su mejor momento administrativo. Líder, candidato al título, y con la satisfacción de contar ahora con estadio propio en un estado donde el fútbol es una pasión que
se desborda, que va en ascenso y que posiblemente tendría otro representativo, que jugaría en la ciudad de Houston.

En puerta siguen los proyectos de las canchas de Colorado, Chicago y Washington (ayer MetroStars y Nueva Jersey anunciaron la construcción de un nuevo estadio) para seguir la tradición de inaugurar un estadio por año y de cumplir con la promesa de que en una década, la MLS jugaría solamente en sus propias canchas.

La liga ha hecho camino al andar, y mientras más canchas
tenga, tendra más posibilidades de la llegada de inversionistas.

A la liga le siguen sobrando detractores (tiene sus vicios y sus virtudes como cualquier liga del mundo), pero lo que es cierto es que nadie le quita que poco a poco ha ido construyendo su futuro.

Los primeros tiempo fueron difíciles. Por ejemplo, al Galaxy en sus inicios en el Rose Bowl de Pasadena soportó jugar en canchas vacías, el fantasma de la desaparición, e incluso, rumores de su traslado a otra ciudad, hasta
que llegó la inauguración del Home Depot Center en 2003, donde no ha dejado de promediar 20 mil aficionados por encuentro y manteniéndose como el único equipo con números negros.

El FC Dallas quiere cerrar la etapa más gloriosa de sus diez años de historia levantando la copa en su nuevo estadio, aunque no aparecera más de un candidato a ser aguafiestas en el camino al título.

La inauguración del Pizza Hut Park era necesaria, porque se estaría amarrando la segunda plaza en importancia para la MLS. Los Ángeles ya tiene un estadio propio, ahora una ciudad de Dallas tambien lo tendrá.

El fenómeno de expansión ha traido consigo un sinnúmero de beneficios, y claro, la apertura de canchas es una de ellas. El FC Dallas ya tiene estadio propio, que le da un poquito de historia.

Solamente falta que la pandilla futbolera de Carlos Ruiz, Eddie Johnson, Gregg Vanney y Roberto Mina, le otorguen la corona. Sería bueno que la liga tenga por primera vez en su historia un equipo con dos glorias juntas.

Cristian Echeverría es reportero del diario La Opinión de Los Ángeles. Desde 1994 es reportero de fútbol y ha trabajado para varios diarios en Guatemala y El Salvador, así como para la revista Don Balón en sus ediciones de España y México. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o de sus clubes.


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