Diez años de progreso

Hace ya diez años, cuando Joao Havelange decidió postergar una vez más la realización del Campeonato del Mundo de Fútbol en el continente africano, estaba abriendo la puerta al mercado más atractivo y de mayor futuro del planeta.

Estados Unidos '94 comenzaba a ser realidad y con la organización de ese gran evento, se ponía en marcha el primer intento de profesionalismo serio en territorio norteamericano.

La candidatura de Marruecos, como anfitrión de la Copa, quedaba postergada y la desilusión era grande, ya que nunca, hasta hoy y desde la inauguración de la FIFA en 1930, un país de ese Continente ha podido tener ese privilegio. Pero el titular del máximo organismo rector del balompié, sabía muy bien que el fútbol necesitaba aires de renovación en todo aspecto, y que fundamentalmente en la parte económica en primera instancia, el gran país del norte, era la vidriera de mayor consideración.

Estados Unidos '94 fue un auténtico suceso. Más de tres millones y medio de espectadores, algunos por primera vez en un escenario deportivo, se dieron cita con un entusiasmo propio de auténticos fanáticos, aunque con el toque de distinción de un pueblo que no conoce otras actitudes. Los estadios acomodados para tal fin a lo largo de todo el país, resultaron chicos para albergar a quienes vivieron este gran acontecimiento.

El nuevo formato imponía que en la etapa previa participaran 147 selecciones, pero contrariamente a lo esperado, varias de las potencias mundiales entre ellas Inglaterra, Polonia y Francia habrían de quedarse por el camino en la etapa de clasificación, pese a lo cual el nivel técnico fue muy bueno en muchos encuentros. Quizás, la exclusión que nunca pudo aclararse del todo, de Diego Armando Maradona por supuesto dopaje, resultó la nota triste de un torneo de gran magnitud.

En lo deportivo, Estados Unidos dio la gran sorpresa al pasar a los Octavos de Final e invitar a su público a soñar con seguir escalando posiciones. Brasil, a la postre el Campeón, tuvo que apelar a sus mejores recursos y a su gran experiencia, para poder dejar por el camino al dueño de casa, que cayó en un recordado y accidentado encuentro apenas por un tanto contra cero, dejando la impresión que el triunfo en esa oportunidad, pudo ser para cualquiera de los dos.

Brasil, con el peso de su historia y su entorno, recién pudo respirar cuando Roberto Baggio levantó el remate penal que daba la gloria por cuarta vez a los dirigidos en esa oportunidad por Carlos Alberto Pariera.

Cuando los brasileños elevaron los brazos al cielo en festejo casi religioso, fueron muchos los que pensaron que allí terminaba también el entusiasmo por este deporte. Las posibilidades de un desarrollo a tono con otras Ligas importantes del mundo, que había fracasado otras veces anteriormente, fueron parte del compromiso de los dirigentes norteamericanos con FIFA. A partir de ese 17 de julio de 1994, el pacto de establecer un profesionalismo en serio, de crear la Major League Soccer y que esta constituya un 33% de la propia Federación de Fútbol de los Estados Unidos, con el mismo porcentaje que los juveniles y los amateurs, comenzaba a rodar. De allí en más, día tras día, con retrocesos que solo han servido para tomar más impulso en el afán de seguir adelante, el fútbol comenzó a escribir las páginas más interesantes de una historia, que pese a arrancar en 1930 con la aparición de la propia FIFA, nunca había podido tener una infraestructura y organización como la que dispone actualmente.

Los obstáculos parecieron no tener fin y solo la firme convicción de algunos dirigentes ha permitido que se fueran sorteando uno a uno. Llevar gente a los estadios, requería de una vidriera que en muchos casos no estaba al alcance económico de la joven Liga. Con una gran visión se pensó en jugadores, aún con plena vigencia de sus aptitudes, con una trayectoria más que conocida que no solo sirviera como imán para sumar gente a los estadios, sino que en un futuro pudieran también actuar como líderes del propio desarrollo. La mayor cantidad de ellos fueron auténticos triunfadores. Los Valderrama, Cienfuegos, Etcheverry, Leonel Alvarez y otros, resultaron verdaderos abanderados del nuevo intento y algunos de ellos, hoy día permanecen como embajadores de la propia Liga.

La Liga arrancó con algunas reglamentaciones diferentes que quizás no gustaban a los aficionados y la inteligencia de quienes están hoy al frente de la MLS, llevó a realizar variantes imprescindibles. Así se eliminaron por ejemplo, los famosos shootouts y el reloj regresivo comenzó a funcionar como en todas partes del mundo. Esas variantes fueron muy bien recibidas y sin duda, contribuyeron a aumentar el número de fanáticos en los diferentes escenarios de juego.

La construcción de estadios, especialmente diseñados para el fútbol, es otro de los puntos altos de los últimos años. El coqueto Home Depot Center, un orgullo del Galaxy de los Angeles, el estadio de Columbus, en Ohio, son dos realidades que indican que si se puede y una invitación para que en poco tiempo en Dallas, Nueva York y otros Estados de la Nación, surjan construcciones similares, que permitan que el desarrollo de cada encuentro, tenga más calor y entusiasmo con un entorno cercano albergando un número de aficionados acorde con la realidad.

El porcentaje de aficionados ha seguido creciendo. Hoy día la propuesta ya no es de ver exclusivamente extranjeros. Los jugadores locales han cobrado una enorme vigencia, de la mano de una selección magníficamente conducida, que sorprendió a propios y extraños con un octavo lugar en Japón/Corea 2002, última cita mundialista. Las selecciones juveniles día a día cosechan triunfos y aplausos y las posibilidades de aumentar el número de equipos están cada vez más cercana.

Al fútbol de los Estados Unidos, que sigue y seguirá creciendo, se le mira hoy por hoy, con un gran respeto. Ese que arrancara hace diez años, cuando dentro del terreno de juego, se perdió como los grandes y afuera, se comenzó a ganar una gran batalla.

Robert Sierra, compartiendo la conducción del programa "Sólo Fútbol" y en las transmisiones radiales del MetroStars por Radio WADO en Nueva York, es un periodista con años de experiencia en Uruguay y en los Estados Unidos. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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