Costa Rica ante los ojos del Mundo

SAN JOSÉ, Costa Rica — Quemado el debut de Italia 90 y la experiencia de 2002, el de Alemania será el reto más importante de la historia del balompié costarricense. No sólo el hecho de abrir el certamen el 9 de junio contra la selección anfitriona obliga a realizar un digno papel sino la necesidad de ratificar que tiene un balompié apto para codearse en la élite del fútbol moderno.

Atrás quedaron los nervios de alistar maletas, el destino le puso a la "Tricolor" una prueba de alto calibre, merced a integrar un grupo de estilos dispares pero con un detalle en común: deseos de sobresalir.

Alemania el principal escollo, no sólo por actuar de local, sino porque su gente le exige levantar aquella Copa que tocó por última vez 16 años atrás.

En sus únicos dos mundiales, la "Sele" nunca enfrentó a los teutones, el mapa futbolístico tampoco los reunió en amistosos. De ahí que la expectativa es mayor con respecto al duelo inaugural.

Un pulso donde estará bajo la mirada de millones de personas alrededor del planeta.

Ecuador y Polonia los siguientes rivales, el primero más conocido que otro, particularmente por la zona geográfica y el modo de operar en la cancha. Balompié latino, de velocidad y sorpresa el ecuatoriano; el polaco, de esquema rígido pero efectivo, un examen más difícil pues está comprobado que a los ticos les cuesta tomarle el pulso al sello europeo.

La meta del grupo dirigido por Alexandre Borges Guimaraes es cazar el boleto a la segunda ronda, la misma que logró en el verano italiano del 90.

¿Qué tiene para alcanzarla?. Una columna de nueve ex mundialistas, Álvaro Mesén, Luis Marín, Jervis Drummond, Gilberto Martínez, Harold Wallace, Mauricio Solís, Walter Centeno, Ronald Gómez y Paulo Wanchope.

Este último la carta goleadora pese a extrañar el volumen de juego que lo convirtió en el artillero histórico de la selección. Junto a él, Centeno una pieza clave por ser el hombre balanza en el medio campo, el que pone a funcionar la maquinaria o la apaga del todo.

Gómez el hombre de potencia en remate y olfato dentro del área, el responsable de romper el muro oponente con sus tradicionales "balazos".

Y Martínez el legionario que juega en el Viejo Continente, funcional en la parte baja producto de sus cuatro años en el "calcio", liga donde pulió sus dones de marcador fino.

La sangre curtida de estos hombres -obligados a redimirse por la eliminación en 2002- se mezcla con figuras que pujan por sustituirlos.

Una generación encabezada por el "emelesero", Douglas Sequeira se abre paso en la escuadra azul, blanco y rojo.

El hombre del Real Salt Lake llegó para quedarse en el esquema del técnico, primero de candado y luego de último hombre. Así lo demostraron los fogueos previos a la cita mundialista.

"Cumplo mi sueño de jugar un Mundial, el anhelo de todo futbolista, quiero hacer un gran trabajo y aportar para que mi país sobresalga en un torneo cargado de prestigio", citó Sequeira.

Su rol en la grama se traduce en la importancia de portar el brazalete de capitán cuando Marín no está.

Muy posible junto a él figurará un ex MLS, Michael Umaña, quien regresó de Los Ángeles Galaxy para posicionarse en el fútbol tico y así saltar directo al avión que llevó al equipo patrio a tierras germanas.

Sobriedad en la marca y apego táctico lo convirtieron en uno de los posibles titulares para el banderazo de salida este viernes.

¿Qué decir del cabecilla del pelotón?. Guimaraes, el "DT" que va por su tercera copa, el manejador que vivió las dos caras de la moneda, superar la primera ronda y morir muy cerca de ella.

Ya adelantó que sus dirigidos no serán aquellos hombres de fútbol ofensivo, por el contrario, interpretarán un libreto de cautela. Una transformación que genera incertidumbre porque jugar al filo le pone más cerca del fracaso.

Su esquema será el 3-6-1, fórmula que llena de figuras la mitad del campo y apuesta al descuido del contrincante para abombar la red opuesta.

Si por los antecedentes inmediatos se proyecta el desempeño costarricense, el boleto de regreso está muy cercano. Perdió cuatro de cinco duelos preparatorios; recibió 10 dardos y anotó tan sólo dos. Números que desnudaron sus falencias.

Sin embargo, el Mundial es una fiesta de gala donde la sintonía llega desde el mismo momento del silbato inicial. Será en Alemania donde los costarricenses se exhibirán en una vitrina de lujo, esa donde el éxito depende del empeño y el verdadero amor por la camiseta.

Kenneth Hernández Cerdascolabora con sus artículos en MLSnet.com. Este artículo no fue sujeto a la aprobación de la Major League Soccer o sus clubes.


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