Ayer y hoy

Hay momentos del viejo fútbol que recordamos con nostalgia buena como aquella final del Mundial de México 70 y el Brasil de ensueño que armó Zagalo para entonces.

Brilló Pelé, y su corte en el Azteca coronó el sueño de quedarse para siempre con la mítica copa Jules Rimet. Quizá algunas generaciones post setenta no conozcan la historia de ese fútbol y solo lo vivan en el relato emocionado de sus "viejos" que debe llegar cargado de emotivas exageraciones. No importa. El hecho fue grande y vale la pena exagerar y quizá adornar con adjetivos alguno que otro pasaje. Lo que no se vale es inventar, o mentir intentando utilizar la historia y los recuerdos para demostrar que lo de hoy no vale.

Eso no. Porque del Brasil del 70 partió una generación nueva y Europea que creció en Holanda y que de la mano del recientemente desaparecido Rinus Michels nos heredó la grandeza diferente del fútbol Total. Contraste serio entre el lirismo individual de Brasil y el colectivo funcional de la Naranja Mecánica holandesa. Fútbol de otro nivel que a muchos nos gustó, pero a los más ortodoxos quizá les molestó.

Solo la Argentina de Bilardo en el 86 en un equipo en el que fue gigante Maradona, una vez más en México, intenta una amalgama de curiosidades por llamarlas de alguna manera. Las innovaciones tácticas de Bilardo con su zona de tres y la aparición de carrileros o laterales volantes se convertía en un aceitada maquina de efectividad que jugaba a la computadora, mientras que de la mitad hacia arriba el lirismo y la genialidad de Maradona armaban su propia y particular película para conseguir resultados. El híbrido de Bilardo alcanzó la Copa Mundo y su experimento casi logra un segundo título en Italia 90 que le negó un tal Codesal.

Hoy es otra la película. El fútbol no se juega y las propuestas son variadas partiendo de las necesidades de cada club o selección. Esta euforia mediática del presente nos entrega un espectáculo diferente. Ni mejor ni peor. Solamente diferente que en lo particular a mi me gusta porque se intenta encontrar el verdadero profesional y en cada uno de ellos la responsabilidad de su respuesta. Hoy el fútbol es una empresa y como tal se expresa desde los escritorios, pero jamás ha perdido la esencia del espectáculo en la cancha.

Es cierto que las prioridades de los técnicos son otras y los resultados regentan su permanencia al frente de los equipos, pero esas mismas necesidades han logrado que el fútbol evolucione de verdad y que los equipos no solo se elijan con veedores sino con médicos, fisiólogos, sicólogos, traumatólogos y hasta con gerentes e intermediarios que ganan grandes sumas en cada transferencia. Sí, también se ha burocratizado, pero eso suele ocurrir en toda gran empresa.

Nostalgia y lirismo, ayer y hoy otros dirían como en la hermosa canción de Milanés en Blanco y Negro, pero no. Es el mismo deporte con traje diferente en épocas distintas, pero con un mismo objetivo y respuestas diferentes. Ayer se jugaba elegante y sin marcas, hoy se corre, se traba, se presiona, se protesta y poco se juega dirán muchos, pero la verdad en medio de tantas definiciones día a día nos encontramos con grandes emociones.

Mucho tiempo de fútbol ha pasado entre Pelé y Adu, aunque los dos graben el mismo comercial de televisión. Lo curioso es como se parecen cuando se visten de cortos y se paran en la cancha.

Ricardo Mayorga, colaboró con las cadenas Univision y Telefutura en Estados Unidos además de periodista sindicado de radio y columnista de periódicos como Triunfo en Atlanta, El Tiempo Latino de Washington y HOY en Nueva York, Chicago y Los Ángeles.


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