World Cup 2014

Guillermo Franco admite que disfrutará del Mundial como cuando no era parte de la selección y hará fuerza por México" | PELOTAZOS

BUENOS AIRES - Con lágrimas de alegría y dolor. Así comenzó y terminó su historia con la selección de México.

Desde el primer día, Guillermo Franco sabía que vestir esos colores del corazón implicaba colgarse el cartel de “naturalizado”, un término que históricamente ha invitado a la controversia en el fútbol de ese país, y que se ocupó de desglosar a partir de su vivencia personal.

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Guillermo Franco jugó su último partido con la selección mexicana el 27 de junio frente a Argentina, su país natal, en los octavos de final del Mundial Sudáfrica 2010. Argentina ganó 3-1.

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“Yo, en mi vida, camino tranquilo y sin guardarle rencor a nadie. Puedo hablar del tema dando la cara a periodistas que me han dicho de todo porque siempre me he manejado con respeto y no tengo nada que esconder”, expresa el correntino de 37 años de edad, en una conversación a solas con FutbolMLS.com, cuando le toca hablar de su final con el Tri hace cuatro años, tras disputar las Copas Mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

“Si me decís que fui titular, fallé un penal o erré un gol mano a mano con el portero, puede ser que me responsabilicen porque tuve la oportunidad; pero entré con el partido 3 a 0 en contra, y me echaron la culpa a mí”, relata Franco sobre la última eliminación del conjunto mexicano de la cita mundialista, para luego hacer hincapié en el rol que jugaron los medios de comunicación. “La gente se va enganchando con lo que lee y escucha. A alguien había que echarle la culpa porque se perdió, con todo el dolor y la angustia que eso genera, y me tocó pagarlo a mí porque me tiraron con todo”.

El exdelantero que culminó su carrera con Chicago Fire en 2012 es un hombre de fe y está convencido de que la suerte de los mexicanos estaba escrita de antemano. “El hombre propone y Dios dispone las cosas. Siempre bromeo con algún familiar, porque cuando esté cara a cara con Dios le preguntaré por qué no nos dio la oportunidad de pasar de fase o no torció la pelota [de Maxi Rodríguez en 2006]. Son cosas que yo digo que están marcadas y que no eran para nosotros”.

EL TRI: UNA CUESTION DE MENTALIDAD

Pese a los resultados exitosos a nivel juvenil, los técnicos que desfilaron en plena crisis del seleccionado mayor siguieron con la tendencia de convocar jugadores naturalizados. ¿Será que no confían en su materia prima? Para el Guille, la respuesta pasa por la presión que existe en torno al Tri: “Es tremendo por lo que habla la prensa, la gente y lo que empuja. Cuando ellos son jóvenes tienen el talento, que no lo pierden; pero después la presión es muy fuerte y hay que estar muy mentalizado”.

Asimismo, la figura del Monterrey campeón 2003 explica: “El sudamericano de chiquito siente la presión de ganar. En octava división ya están los padres insultándote a vos, al árbitro, y se va inculcando eso, entonces las situaciones difíciles son cosa de todos los días y quizás se opta por ellos [los naturalizados] por la mentalidad. Cuando se necesitan líderes, en la desesperación tal vez se recurre a gente que anda bien en sus clubes y buscan que contagien eso en la selección”.

No obstante, Franco cree que “el jugador mexicano está capacitado y tiene un gran talento; he tenido compañeros con una gran mentalidad”, por lo que además aspira que el gran trabajo que se lleva adelante a nivel juvenil pueda trasladarse al seleccionado absoluto.

De cara al próximo reto de México en Brasil, donde compartirá el grupo A junto con el país organizador, Camerún y Croacia, el autor de siete goles en 25 cotejos con El Tri enfatiza la importancia del aspecto psicológico: “En el Mundial no tenés revancha y es a vida o muerte si pasás de ronda. Hay que hacer una gran previa en el trabajo, no sólo físico, sino en lo mental, entendiendo que hay que dejar atrás todas las dificultades vividas en estos años de eliminatorias y enfocarse al cien por ciento en lo que se jugará”.

ENTRE DOS BANDERAS

El "Guille" jamás imaginó que la ironía del destino - no conforme con una - quisiera que se cruce dos veces con su patria natal en Copas Mundiales. Aunque la primera vez (Argentina 2-1 México, en Alemania) le tocó apoyar desde el banquillo, la segunda no fue más agradable, ya que le tocó ingresar a falta de media hora para el final y con tres goles abajo (Argentina venció a México 3-1).

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El gol que México no olvida. Maxi Rodríguez anota uno de los mejores goles en la historia de los Mundiales, al minuto 98 en tiempo extra, para derrotar por 2-1 a México en los 8os de final en Alemania 2006.

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“Se dio un combo especial y explosivo porque, quieras o no, todo lo previo es una mezcla de sentimientos al tener toda la familia en Argentina; pero cuando llegás a la cancha está todo más que claro: México tiene que ganar y toda la familia estaba volcada para que México pase”, recuerda Franco.

Sentir aparte, el ídolo de Rayados sostiene que el periodismo se ocupa de darle una cuota de morbosidad al tema: “Estaba la prensa mexicana y argentina. Sobre todo la mexicana, en base a decir ‘¿y ahora qué va a hacer?’, ‘y si hace un gol, ¿lo festejará?’. ¡Yo estaba desesperado por hacer un gol y poder festejarlo!”, admite.

Al comparar las selecciones que integró, Franco valora el funcionamiento del equipo de 2006, a partir del trabajo táctico de Ricardo La Volpe, aunque elige la versión 2010: “A nivel elementos, en Sudáfrica tuvimos un mejor equipo porque se dio una fusión muy linda de experiencia y juventud. Yo tenía mucha ilusión en ambos Mundiales; pero en la gira previa de 2010 le ganamos a Italia, [Países Bajos], a todos. Claro que si luego tenés a Argentina y le pegás un tiro en el travesaño, otro al lado del palo y te hacen un gol en offside, eso es definitivo”.

Son escasos los ejemplos de jugadores que les ha tocado enfrentar a su país de nacimiento por citas mundialistas. Rápidamente, uno recuerda el duelo en Sudáfrica 2010 entre los hermanos Kevin-Prince y Jérôme Boateng, con Ghana y Alemania, respectivamente, el cual podría reeditarse en Brasil, ya que ambos representativos comparten el mismo grupo con Estados Unidos y Portugal. Además vale mencionar el caso del rosarino Ramón Quiroga, portero de Perú en Argentina 1978, que padeció la goleada 6-0 ante el anfitrión, siendo protagonista de uno de los partidos más controversiales en la historia del certamen.

¿Cómo vivirá el Guille el próximo Mundial?

“Con mucha más paz y tranquilidad”, responde con una amplia sonrisa. Eso sí, los nervios del hincha no faltarán: “Trataré de disfrutar como cuando no era parte de la selección y estaré haciendo fuerza por México cuando juegue”.