Uruguay se metió en cuartos de final

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RUSTENBURGO, Sudáfrica.- El potencial ofensivo de un equipo se mide muchas veces a través de sus variantes y Uruguay sí que puede preciarse de ello en esta Copa del Mundo porque luego de que Diego Forlán se destapara en Sudáfrica con dupleta frente a Sudáfrica, en la segunda jornada del Grupo A en Pretoria, apareció luego Luis Suárez en el cierre de la llave para enviar de cabeza a la Celeste como primera.


El 9 le daba la victoria sobre México en Rustenburgo y con un invicto y siete puntos de nueve posibles, hoy en Puerto Elizabeth buscaba con los charrúas los cuartos de final frente a Corea del Sur.


Nuevamente el delantero del Ajax apareció en un par de ocasiones para inscribir a los de Òscar Washington Tabárez entre los mejores ocho en Sudáfrica 2010 y de paso se sumó al español David Villa, el eslovaco Vittek y el argentino Higuaín, en el comando de la tabla de artilleros con tres festejos cada uno.


“Más no puedo pedir, fue una noche inolvidable y pudimos superar a un rival que nos complicó de principio a fin”, destacó el atacante de 23 años, quien ahora advierte que debemos pensar en la próxima final que será el viernes (en Johannesburgo)”.


El 2-1 final reflejó la ardua disputa de un encuentro que estuvo pasado por agua en el Nelson Mandela Bay y al final las ilusiones asiáticas se empaparon, aunque los dirigidos por Jung Moo Huh en medio del llanto, fueron despedidos por sus seguidores como verdaderos héroes.


Suárez también lo fue en Uruguay, pero el protagonismo se lo intentó robar los arqueros, no propiamente por sus atajadas como debería sino por los errores que como suele suceder, se transformaron en goles.


Primero fue el meta surcoreano, Ryong Sung Jung, quien al séptimo minuto dejó pasar un balón cruzado en plena área chica y su exceso de confianza la cobró el goleador celeste para el primer grito.


Ese gol de camerino llenó de confianza a los uruguayos, pero el exceso de la misma en el complemento, propició la reacción surcoreana y promediando el segundo tiempo, los rojos alcanzarían la igualdad a través de una fórmula que parecía de exclusividad charrúa: el juego aéreo. A Diego Lugano y el Uno Fernando Muslera les faltó determinación, la que le sobró a Cheng Yong Lee, para ganar en el salto y decretar el uno a uno.


La noche se le venía a los suramericanos, pero encontraron de nuevo la luz con Suárez a 10 del final y con ese gol, prácticamente de oro, ya están entre los mejores ocho del Mundial, algo que no conseguían desde México 70, cuando terminaron cuartos.


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