La columna de Bill Clinton: A favor de la Copa Mundial de la FIFA 2022 en EE.UU.

El verano pasado, me sumé a miles de aficionados en las gradas del Royal Bafokeng Stadium en Rustenburg, Sudáfrica, para presenciar el encuentro que enfrentaba a Estados Unidos con una poderosa selección de Ghana en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo de la FIFA.

Había cambiado mi agenda para poder asistir al partido tras una apasionante victoria de EE. UU. sobre Argelia en la primera ronda. Aunque al final Ghana derrotó a EE. UU., sentí un gran orgullo por nuestro equipo. Jugaron un buen encuentro y lucharon hasta el último minuto.

Siempre me asombra la poderosa fuerza unificadora de este deporte. Durante 30 días, aficionados de todas las naciones pusieron de lado sus interesantes diferencias para vivir el amor compartido por un deporte que ha unido a las personas durante generaciones.

Cuando era Presidente, fue un verdadero placer sentarme en la tribuna del estadio Soldier Field de Chicago en 1994 con más de 67.000 entusiastas aficionados, entre los que se encontraban el Canciller alemán, Helmut Kohl y el Presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, en el partido de apertura de la Copa del Mundo de la FIFA de 1994.

Fue la primera vez y, hasta ahora, la última, que el campeonato se celebró en tierras estadounidenses. Estoy tratando de que esto cambie sirviendo como Presidente honorífico del Comité de candidatura de EE. UU. para traer de nuevo la Copa del Mundo de la FIFA en 2022.

La candidatura no podía llegar en mejor momento para el fútbol, Estados Unidos y el mundo. En primer lugar, el nivel de entusiasmo por este deporte nunca ha sido tan grande en Estados Unidos. Gracias en buena medida a la oportunidad que la FIFA nos dio para acoger el campeonato en 1994, nos hemos convertido en una nación de futbolistas, tanto jóvenes como veteranos. En los últimos años hemos experimentado la creación de la liga de fútbol profesional MLS, un aumento del número de aficionados estadounidenses a más de 90 millones y, en la actualidad, hay un total de 4 millones de jóvenes jugadores registrados. El verano pasado, nuestra pasión por este deporte sobrepasó nuestras fronteras: Estados Unidos fue el segundo país, solo superado por Sudáfrica, que más entradas adquirió para la Copa del Mundo de la FIFA de 2010.

[inline_node:305994]En segundo lugar, nuestro país, al igual que el propio deporte, es más diverso de lo que nunca haya sido. Contamos con una fascinante mezcla de orígenes étnicos y culturas dentro de nuestras fronteras. Los jugadores de todas las naciones participantes se sentirían como si estuvieran jugando en casa aquí mismo, en Estados Unidos.

En tercer lugar, este es un momento importante para el futuro del fútbol. Nuestra candidatura promete no solo mantener el gran legado de la Copa del Mundo de la FIFA, sino también realizar progresos en el crecimiento global creando nuevas oportunidades para la economía del fútbol en el mundo, incluidos unos mayores derechos de televisión y de patrocinio, valores incrementados de franquicias y equipos y una mayor inversión en el desarrollo de los jugadores.

Por último, y tal vez lo de más importancia, nuestra candidatura movilizará a los ciudadanos estadounidenses y a ciudadanos de todo el mundo a contribuir más para abordar los retos económicos, sociales y medioambientales a los que se enfrenta nuestro planeta en el siglo XXI. Si se nos concede la oportunidad, utilizaremos la Copa del Mundo de la FIFA de 2022 como plataforma para asistir a aquellos menos afortunados y para promover la sostenibilidad medioambiental en línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Por ejemplo, un porcentaje de cada entrada vendida en la Copa del Mundo de la FIFA de 2022 estará destinado a la campaña “Copa del Mundo de la Vida”, un proyecto cuyo objetivo es el suministro de agua potable a millones de personas en los países en vías de desarrollo. Asimismo, como anfitriones, estableceríamos nuevos estándares de responsabilidad medioambiental, minimizando el impacto del evento en seis aspectos fundamentales: agua, residuos, energía, transporte, abastecimiento y cambio climático.

Vivimos en mundo interdependiente en el que debemos modificar nuestra teoría del éxito de que para que unos ganen, otros deben perder. Esta teoría es buena en el deporte, y estupenda para los partidos de la Copa del Mundo, pero no es acertada para el mundo en general. Necesitamos construir un mundo con más ganadores.

Nuestra candidatura hará eso mismo. En 1988, la FIFA tuvo el acierto de reconocer el potencial de Estados Unidos. Veintidós años más tarde, estamos listos para demostrarle al mundo lo mucho que Estados Unidos tiene que ofrecer y lo lejos que nuestro país está dispuesto a llegar para poder ofrecer un torneo extraordinario. Si Estados Unidos es elegido como anfitrión de la Copa del Mundo de la FIFA, nos sentiremos profundamente privilegiados, y estaremos preparados para honrar el deporte del fútbol y todo lo que representa para el aficionado, para el deporte y para el mundo.


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