Francia no arranca ni de la mano de Henry

El 'espíritu Mandela' se impuso por goleada a la propia desgracia del ex presidente sudafricano y Premio Nóbel de la Paz. El fallecimiento en un accidente de coche de su bisnieta Zenani, de 13 años, la noche previa al esperado arranque del primer Mundial africano de la historia, fue la causa mayor que impidió al legendario líder de la lucha contra el Apartheid asistir al pistoletazo de salida del mayor acontecimiento deportivo en el país del Arco Iris.


Empero, la tristeza de toda la nación por el inesperado golpe mortal en el alma de su líder espiritual se transformó en alegría en cuanto el equipo anfitrión y México pusieron en movimiento el cuero. El mundo se detuvo y el fútbol se adueñó de un país y un continente que llevaba más de una década esperando la llegada de este momento.


Lástima que el espectáculo sobre el césped no estuviera a la altura de la borrachera de júbilo y decibelios de que hicieron gala los millares de aficionados que poblaron las gradas del Soccer City de Johannesburgo y del Green Point de Ciudad El Cabo.


Si el choque inaugural dejó un ligero amargor en la boca de los anfitriones por el tardío de Rafa Márquez, el Francia-Uruguay completó una jornada que desde luego no pasará a la historia por la calidad del juego ofrecido por los cuatro primeros conjuntos en saltar al ruedo (0-0).


Galos y charrúas parecieron sentirse cómodos con un resultado que, cuando menos, les mantiene con todas sus esperanzas intactas para ganarse un lugar en la siguiente ronda. Francia volvió a dejar señales inequívocas de su progresivo deterioro como escuadra. Ya lo demostró en la pasada Eurocopa, pero la Federación gala no se dio por aludida y su decisión de mantener a Domenech al mando de Les Bleus seguramente lo pagará caro. Tiempo al tiempo.


Quiso el conjunto europeo imponer su ritmo de salida con incursiones por el costado de Ribery y Govou. El extremo del Lyon disfrutó de la primera gran oportunidad a los 8 minutos, pero no acertó a empujar un pase medido de Scarface desde la derecha.


A Uruguay le costó un cuarto de hora enchufarse al partido. Lo consiguió en el momento en que su gran estrella, Diego Forlán, agarró un derechazo a la media vuelta que se escapó lejos del marco defendido por Lloris. Como ocasión, tuvo poco, pero ayudó a la Celeste a encontrarse al fin y empezar a disputarle la pelota al once francés. Empero, sería el francés Gourcuff quien disfrutó de la mejor ocasión del encuentro para abrir un marcador que parecía tener el candado echado al ejecutar de manera magistral un golpe franco con efecto que sacó Muslera con una gran estirada de la misma escuadra.


EXPULSIÓN DE LODEIRO 


El encuentro siguió por idénticos derroteros en la reanudación, con un equipo francés que manejaba el ritmo del choque, pero que no lograba superar la rocosa línea defensiva uruguaya, liderada por un solidísimo Godín.


Los de Tabárez se encomendaron con más descaro a su pareja ofensiva, aunque ni Forlán y mucho menos Luis Suárez estuvieron a la altura de lo que se espera de uno de los duetos con más pólvora del planeta. El ariete del Atlético de Madrid remató de manera defectuosa una asistencia de Suárez (lo único decente que hizo el del Ajax) a los 73 minutos.


Sería la antesala de la jugada que pudo cambiar el encuentro. Nico Lodeiro se fue por un poseso a por el tobillo de Sagna, y el colegiado japonés le mandó a la caseta (81'). La inferioridad uruguaya animó a Francia, ya con Henry sobre el césped, que se lanzó con mayor decisión en pos del triunfo. Pero su falta de imaginación volvió a ponerse de manifiesto. Sin nadie que ponga orden en medio campo, sus ataques descordinados morían casi desde la raíz, y ni siquiera un remate de Henry, que rozó la mano de Eguren, ayudó esta vez a salirse con la suya a los de Domenech. El trencilla asiático no picó y Henry se marchó de morros a los vestuarios. ¡C'est la vie!


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