España conquista el mundo por primera vez

Ya había hecho suya Europa dos años
atrás, y si bien en ese momento se dio cuenta de que el triunfo era posible, la
mejor oportunidad de patentarlo era en el Mundial de Sudáfrica. España, el
único favorito que correspondió a tal condición, conquistó el mundo por primera
vez tras vencer de manera agónica a Holanda en el Soccer City de Johannesburgo.

Un gol de Andrés Iniesta a cinco
minutos de que la final se decicidiera en los penales les permitió a los
ibéricos levantar la Copa y dejarle por tercera vez en su historia el sabor
amargo de un subtítulo a la naranja.

Y si bien no fue un juego cargado de
emociones ni bien jugado, como lo habían hecho los finalistas por varios
pasajes del certamen, terminó imponiéndose el que siempre propuso y nunca
renunció a hacerlo.

Fue tan discreto lo de la inicial, que
el protagonismo se lo terminó llevando el árbitro inglés Howard Webb, quien
tuvo que sacar cinco veces la amarilla para ejercer su autoridad.

Y mientras el central sacaba una y otra
vez tarjetas, en el campo escaseaba el talento, porque los llamados a regarlo
en el césped del Soccer City lucían secos en imaginación. Ni Xavi ni Iniesta
recobraban la memoria azulgrana, mientras Arjen Robben y Wesley Sneijder
jugaban tan distantes uno del otro que Robin van Persie era presa fácil del
fondo rojo.

Ni hablar entonces de las facilidades
que tenia la zaga holandesa para controlar al goleador ibérico David Villa,
quien, salvo un remate cruzado en los primeros minutos, no inquietó en absoluto
a Maarten Stekelenburg, arquero rival que terminó siendo el de más contacto con
el balón; no por atajadas, sino porque sus compañeros le devolvían
constantemente el esférico para que sacara largo, aunque la mayoría fueron
rechazos.

Para el complemento, los dos finalistas
se acordaron de que al frente había un arco y si bien las precauciones, por no
llamarlo miedo, hacían que ibéricos y naranjas jugaran más a no perder que a
buscar el partido, cada cual tuvo cómo abrir el marcador con opciones tan
claras como la iluminación del Soccer.

Robben perdonaría ante Iker Casillas en
un par de ocasiones, y luego Villa y Sergio Ramos harían lo propio frente a
Stekelenburg. Demasiado desperdicio para una instancia definitive, y por eso se
tuvo que acudir al alargue.

España, que ya contaba con lo mejor en
creación con el ingreso de Fábregas para sacrificar un volante central como
Xabi Alonso, intentó resolver de entrada lo que no había hecho en los 90
minutos reglamentarios.

Cesc tendría dos ocasiones inmejorables
para evitar la suerte desde los 11 metros, y con la expulsión de John Heitinga
por doble amarilla, Holanda se dedicó a aguantar para forzar la última
instancia. Se jugaba la lotería.

Pero la apuesta salió cara porque a
tres minutos de finalizar el alargue, Iniesta recibió libre y con un derechazo
cruzado le dio la gloria a España, que por primera vez se apodera del planeta y
lo hizo con méritos de sobra. ¡Enhorabuena!


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