En Argentina, todo es camaradería

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Cameron Spencer/Getty Images

JOHANNESBURGO.- A la hora de describir la atmósfera dentro de un plantel, hay una frase que podría ser la más repetida por los jugadores en la historia de las Copas del Mundo: “El grupo está bien, hay un clima muy bueno, tiramos todos para el mismo lado”, dirán en español o en inglés, en checo o en japonés, en zulú o en portugués.


¿Alguna vez alguien se atrevió a decir que el grupo no era bueno, o que otros jugadores lo miraban mal? Hmmm…


Por eso, no sorprende cuando Gabriel Heinze asegura que en Argentina se armó “un plantel muy lindo”, donde abundan “el buen clima y el mejor humor”. Sin embargo, basta con presenciar sólo un puñado de minutos de cualquier entrenamiento de la Selección Argentina para comprobar que eso del ambiente positivo está lejos de ser una sentencia diplomática para salir del paso. Y rascando bajo la superficie, lo único que se encuentran son sonrisas, bromas y sensación de que algo bueno se está gestando.


¿Dónde se palpa esta comunión constante? Por ejemplo, en Verón, el líder del grupo, que pidió estar en la habitación con Messi, la estrella, para tenerlo cerca, cuidarlo y aconsejarlo.


“Si tengo que dormir sin frazada para que Messi no tenga frío, lo voy a hacer”, explica La Bruja.


Antes (1998 y 2006, por caso), los rumores sobre miradas cruzadas entre los más veteranos del plantel y los más jóvenes eran comunes. Hoy no se ve nada de eso.


O en el mismo Maradona, que junto a su ayudante, Alejandro Mancuso, venció a la dupla Verón-Messi en el truco –tradicional juego de cartas argentino- pero no quiso confirmar la victoria para no desmerecer a sus dirigidos. “Empatamos”, declaró Maradona, sabiendo mejor que nadie que empatar en el truco es como empatar un partido de la NBA: ¡imposible!


Maradona es uno de los que más contagia. Salvo a la hora de formar el equipo, es más el jugador 24 que el entrenador.


Diego, con barba luego de la mordida de su perro (“A mis hijas y a Verónica les gustó el look, así que lo voy a mantener así”), tiene una rodilla dolorida y no puede correr, pero igual participa de los tradicionales “picados” con los juveniles que llegaron para ser sparrings.


Y a la hora de patear tiros libres contra los arqueros, tiene mejor registro que Verón y Messi juntos.


Locuaz y casi siempre afónico de tanto gritar –durante los entrenamientos parece una radio encendida- Maradona está atento a todo.


“Estuviste bien, Gordo”, le dice Javier Pastore, el más joven del plantel, al masajista Dady, después de una apuesta perdida con Higuaín. La meta era intentar pegarle al travesaño desde 30 metros.


Maradona escucha a Pastore y empieza a reír carcajadas. “¿Viste? ¿Viste? Te dijo ‘Estuviste bien, Gordo’, fogonea al ayudante que acaba de perder”, el mismo al que fue a abrazar Heinze tras su gol ante Nigeria.


Pero ninguna apuesta dolió más que la del partido perdido en una práctica, en la cual los jugadores derrotados –junto a Maradona, que había apostado a que ganaban- tuvieron que pararse en la línea del arco, agachados, y esperar el fusilamiento de los 11 ganadores.


El técnico identificó a Tevez por haber hecho un remate a traición, que le dio justo sobre la parte que nunca ve la luz del día.


“Yo sé que fuiste vos, sólo vos tenés esa fuerza para pegarle. Vení, no te escondas”, lo corría, mientras Tevez sólo atinaba a reír sin mirar atrás.


Para acrecentar la buena onda, además, se celebraron varios cumpleaños: Diego Milito, Javier Mascherano y Sergio Agüero ya tuvieron que soportar los “regalos” del plantel.


¿Relojes caros? ¿Laptops de última generación? No, nada de eso. Lo que recibieron fueron patadas y algunos golpes, en la tradicional “manteada” que se le dedica al homenajeado en cualquier escuela argentina.


Ya saben, entonces, lo que les espera a los otros que cumplen durante la competencia: Javier Pastore, Ariel Garcé, Jonás Gutiérrez y hasta el mismísimo Lionel Messi, que como en Alemania 2006, tendrá su celebración durante la Copa del Mundo, para la que llegará especialmente su papá.


Aunque en su caso, la ‘manteada’ será más que suave: ya bastante tiene con lo que le pegan durante los partidos para esperar golpes de sus compañeros, por muy cariñosos que sean, y el que pretenda pegarle a Messi, primero se las tendrá que ver con un tal Diego Armando Maradona, su guardaespaldas.


Martín Mazur es prosecretario de redacción de la revista El Gráfico de Argentina. Mazur también colabora para las revistas internacionales FourFourTwo, Champions y La Gazzetta dello Sport. Mazur colabora con artículos para FutbolMLS.com


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