El bombardero de la Premier aterriza en California

Geovanni 3

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MADRID, España.- A Geovanni Deiberson Mauricio (Minas Gerais, 1980) se le quedó grabado para siempre aquel gol de Elivelton que daba al Cruzeiro la Copa Libertadores en 1997. El nuevo jugador de los Quakes, cuya sorprendente habilidad con el balón había atraído ya la atención de Paulo Autuori, el técnico del cuadro de Belo Horizonte, se quedó a las puertas de participar sobre el césped del Mineirao en el segundo entorchado continental de la Raposa.


Sólo el altísimo nivel de aquel equipazo impidió a un intrépido novato de apenas 17 años levantar dicho trofeo, aunque su imparable evolución como extremo derecho terminó por hacerle un sitio en el once cruzeirense, con el que ganaría en su primera campaña la Recopa Sudamericana.


Brillante gambeteador, ambidiestro (aunque su pierna buena sea la derecha) y con una temible pegada desde cualquier rincón del área, Geovanni se pondría ese mismo año el mundo por montera liderando junto a un tal Ronaldinho la Seleçao sub 17 que conquistó la FIFA World Cup de la categoría, disputada en Egipto.


Geovanni no se conformaba con ser el típico atacante de banda virguero que persigue la línea de fondo para colgar precisos centros buscando la cabeza del ariete. El de Acaiaca tenía el don de imprevisibilidad, y además de gran pasador era también muy capaz de tirar la diagonal hacia el centro y liquidar la acción con un misil marca de la casa.


[inline_node:316123]No es de extrañar que más de un seguidor del Barça se frotara las manos cuando el presidente Gaspart anunció su contratación en el verano de 2001 por casi 21 millones de euros. Tal vez esas altas expectativas y el haber llegado al club catalán con la obligación de borrar para siempre el recuerdo de Luis Figo fueron las causas de que Geovanni no cuajara en el Camp Nou, como tampoco resultó fructífera su larga experiencia en el fútbol portugués en las filas del Benfica.


Pero Geovanni, como los buenos vinos, sólo necesitaba tiempo para acomodar su talento y volver a salir a flote. Inglaterra acabó siendo su lugar en el mundo gracias en parte a que Sven Goran Eriksson se acordó de él nada más hacerse cargo del Manchester City.


Pero sobre todo por la confianza que depositó en el brasileño Phil Brown, el hombre que logró devolver al Hull City a la Premier tras 104 dando tumbos por los escalones bajos del balompié sajón.


[inline_node:316117]Geovanni se puso al mando de los Tigers y desde su renovada posición de volante ofensivo, con gran libertad de movimientos, comenzó a sembrar el pánico en las defensas enemigas. A sus llegadas por sorpresa desde la segunda línea, se sumó otra especialidad que permanecía oculta desde casi sus días de vino y rosas en Minas Gerais: los libres directos.


Su virtuosismo para eludir las barreras a golpe de comba o de letal zapatazo con la derecha le permitieron ganarse en las Islas el apodo de bombardero que le acompañó hasta su triste despedida del Hull, el pasado mes de mayo, cuando se certificó su descenso a Segunda.


Ahora, en plena madurez como futbolista, aterriza en San José para tratar de provocar un cataclismo en la MLS y reeditar las tardes de gloria del cuadro californiano.


David Ruiz es redactor del prestigioso Diario Marca de España.  Basado en Madrid, Ruiz colabora con artículos para FutbolMLS.com.


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