En los New York Red Bulls se percibe una contundente oscuridad | ANÁLISIS

Bradley Wright-Phillips es una de las notas altas de los New York Red Bulls, equipo que a pesar de haber igualado de visitante ente Sporting Kansas City la noche del martes, luce más como el viejo equipo de Hans Backe que ‘picaba’ resultados aquí y allá sin gustarle absolutamente a nadie ni convencer en su desempeño ni a los más fervientes seguidores.

Lo positivo de Wright-Phillips son por supuesto los 11 goles que lo tienen en la lucha por el goleador de la temporada. Pero el funcionamiento del equipo es plano y previsible, tanto en casa como de visita.

El empate con Sporting llegó tras una derrota en casa ante Portland (1-2) y otra en casa de Toronto (2-0). Resultados que coinciden con la ausencia del australiano Tim Cahill, corazón, pulmón, gol y socio de Thierry Henry por definición; y del costarricense Roy Miller, quien aún a  pesar de las críticas a lo largo de su presencia en el equipo, aporta mucho más de lo que cualquiera de los sustitutos utilizados antes y ahora pueden llegar a ofrecer.

Nueva York no tiene una plantilla capaz de soportar las ausencias de una manera eficiente, al menos Mike Petke no ha podido darle el crecimiento y los minutos a hombres que quizá puedan aportar. Parte de ello tiene que ver con el comienzo nervioso, impreciso y complicado de cada uno de los más recientes juegos.

Comenzar en baja forma, es algo que hombres como el volante Dax MacKarty comparte. “Mostramos carácter al volver de la derrota y conseguir un buen resultado en un estadio complicado. Pero tenemos que comenzar los juegos de una mejor manera”, dijo tras el empate en Kansas.

Y su entrenador Mike Petke secundó el concepto. “Creo que fue el peor comienzo de la temporada, casi los primeros 15 minutos y eso que somos un equipo este año muy notorio por tener malos comienzos”, dijo Petke.

La defensa no logra consistencia, a la ausencia de Miller, se le suma que Armando no ha podido acoplarse cien por cien con el estilo de la liga, ni con Jámison Olave su compañero de zaga. Sekagya por su parte, es un hombre con más táctica, pero cuya consistencia no aparece.

Los cien partidos de Henry en la MLS con Red Bulls no son realmente una fiesta. El equipo parece ir a la deriva, el francés vuelve a sus días en que se lanzaba atrás para ayudar para terminar desapareciendo en el frente de ataque y dependiendo de que sus pases terminen bien resueltos por los compañeros.

Nueva York tendrá un juego más (ante New New England) para intentar modificar su paso futbolístico, su mentalidad para encarar a los rivales, su funcionamiento en defensa, sus opciones de ataque. Al menos para encontrar luces que le permitan aprovechar el receso por el Mundial y tener una segunda parte del 2014 que salve la temporada, que permita ver con algo de positivismo la MLS, la U.S. Open Cup y los juegos de la Liga de Campeones de CONCACAF que se avecinan. De lo contrario se viene la debacle.

Y si usted no lo cree, mire lo que dice Petke: “No tengo idea como solucionarlo. Tenemos que encontrar por qué nos pasa esto. Pareciera que nos gusta estar en desventaja para despertar”.

Contundente oscuridad.