¿Qué pasó con…? Marco "El Diablo" Etcheverry

Por tercer año consecutivo MLSsoccer.com continúa recordando la vida de las estrellas que han brillado en la Major League Soccer, y han hecho de la liga lo que es hoy. En esta edición de la serie “What Ever Happened To...", o “¿Qué pasó con…?”, MLSsoccer.com y FutbolMLS.com presentan a Marco Etcheverry

Por aquel entonces

Casi dos años después de la cita mundialista, la MLS dio el puntapié inicial y Marco Antonio Etcheverry fue uno de los que llevó la bandera de otra generación, la que escribiría historia de una dinastía que llenó de trofeos las vitrinas de D.C. United. En ocho temporadas con los capitalinos, el boliviano ganó tres Copas MLS (’96, ’97 y ’99); una Copa U.S. Open (’96); una Liga de Campeones Concacaf y una Copa Interamericana (’98), que le valieron un sinfín de distinciones, como el MVP de la MLS ’98, así como integrar el Once Ideal Histórico de MLS.

En 191 partidos con D.C., Etcheverry anotó 32 goles y registró 101 asistencias, que alimentaron la cuota goleadora de Jaime Moreno, su compadre en la cancha. Ambos jugaban de memoria y gestaron uno de los dúos que más se recuerdan en la MLS.

Hoy en día

Tras dirigir el último año a la Selección Sub-15 de su país; Etcheverry recibió la invitación de Xabier Azkargorta [el mismo que clasificó a Bolivia a EE.UU. ‘94] para unirse al proyecto encabezado por el técnico vasco al frente de la selección boliviana de mayores. “En los próximos días empiezo a trabajar con el ‘Profe’ Azkargorta. Me pidió que haga muchas cosas y con gusto iré, esperando responder a las expectativas. ¡La Selección es lo máximo!”, adelantó con entusiasmo el ex entrenador de Aucas de Ecuador y Oriente Petrolero.

Además de sus planes con el seleccionado, El Diablo disfruta del fútbol jugando partidos de exhibición con el equipo histórico del ’94 recorriendo distintos puntos de su país. “Me deja muy contento porque estoy con amigos y ahora realizaremos un cotejo en Buenos Aires “, revela Etcheverry, quien está a cargo de la organización del evento en la capital argentina, el cual podría concretarse en la mítica “Bombonera”, estadio de Boca Juniors.

Al recordar su etapa como jugador de D.C. United, el ex astro boliviano sostiene que hay muchos momentos gratos para repasar aunque el inicio no fue para nada bueno. ”Empezamos muy mal, perdimos como siete partidos seguidos; teníamos buen equipo, buen técnico, pero no nos salía nada. Si hubiera sido en otro país, la historia por ahí hubiera sido distinta”, desliza. Y agrega: “Fue duro, pero al final logramos ese título del ’96 y demostramos que éramos los mejores”.

Sobre Jaime Moreno, su ex compañero y amigo hace un apartado especial: “Con ‘Jaimito’ está claro la amistad que hay; demostró siempre la calidad de jugador y lo que representa para D.C. Ha sido importantísimo para la comunidad de Washington”. ¿Pero cuántos de sus 133 goles le debe el delantero a Etcheverry? “Seguramente que unos cuantos”, responde sonriente el ex volante.

De todas sus celebraciones, el “10” histórico de D.C. se queda con su consagración en la Copa Interamericana ’98, un hito para el fútbol estadounidense. “Llegamos a ser, en cierto modo, el mejor equipo de América al ganarle [2-1 global] al Vasco da Gama, que venía de perder la Copa Intercontinental con Real Madrid. Ahí demostramos que estábamos a otro nivel”, asegura.

Entre otros jugadores, el conjunto carioca estaba compuesto por Carlos Germano, Mauro Galvão, Donizete, Guilherme, Luizão y un joven Juninho Pernambucano, hoy flamante refuerzo de New York Red Bulls. “El equipo rindió muchísimo. Nosotros disputamos esa final y salir campeón contra un rival y  una tradición como tiene el fútbol brasileño fue lo más lindo. ¡Me sentí en la cima con D.C.!”, reconoce el boliviano.

Por todo lo conseguido, Etcheverry no duda en que dejó un legado de influencia a los jóvenes que crecieron viéndolo, de los cuales varios son actualmente profesionales en la MLS. “Nosotros hicimos el trabajo ‘sucio’ con “El Pibe” [Carlos Valderrama], [Jorge] Campos, [Roberto] Donadoni, jugadores extraordinarios; pero al final ninguno de nosotros tuvo la posibilidad de poder estar hoy en la MLS con algo importante para los jóvenes”, lamenta en parte.

Pese a que va y viene de su natal Santa Cruz a su adoptiva Washington, El Diablo no pisa el Estadio RFK desde la despedida de Moreno en 2010. En ese momento, Etcheverry confiesa que su final en el D.C. United no fue el que hubiera deseado, ya que en 2003 había resignado una importante oferta para jugar dos temporadas en Arabia Saudita por un compromiso de la directiva capitalina en igualar esa propuesta.

La pregunta es clara: ¿por qué Etcheverry no está vinculado a D.C. United? “Yo también me lo pregunto, pero es así el fútbol”, atina a responder. Y aunque no encuentra motivos claros para su falta de oportunidades en el banquillo del United, se alegra por la campaña de Ben Olsen: “Honestamente, yo no espero nada, al D.C. y a la hinchada le tengo un cariño enorme; pero entiendo que no es obligación de nadie que yo esté ahí. Respeto mucho a ‘Bennito’, siempre tuvimos una amistad grandísima y lo respetaré siempre. Mientras él esté, lo vamos a apoyar al máximo”.

Lo que dijeron

“A Marco lo conozco de mi primera selección [Bolivia] en la Copa América ‘91, de ahí tenemos una gran amistad. Luego nos encontramos en D.C. y fue tan rápida mi llegada que creo que ni él sabía que venía a Washington. Marco significa campeonatos y con él tuvimos los mejores años en D.C. Hoy, el fútbol es distinto y no se ve tan exquisito como antes. Marco le daba ese toque de exquisitez al D.C.”

- Jaime Moreno, goleador histórico de D.C. United y compañero de selección