Fabián Espíndola va con todo en 2012 con Real Salt Lake

Después de su mejor temporada de las cuatro que lleva en la MLS, está renovado en cuerpo y mente para volver al ruedo. Tras sus vacaciones en su natal Merlo, Edgar Fabián Espíndola se alista para iniciar una nueva etapa que lo ligará a Real Salt Lake por los siguientes dos años.

Al concluir su contrato en diciembre, un club de México y hasta el Racing de Santander de España se habían interesado en el argentino. Sin embargo, éste priorizó su relación con la MLS, que optó por extender el vínculo. “Los clubes de la liga me quieren y he tenido ofertas de varios; yo los respeto porque me han tratado muy bien, mi familia está cómoda en Utah y no quise tener problemas porque si te peleáis con un club, te peleas con la MLS y no quería eso”, adujo el atacante a FutbolMLS.com.

Con 10 goles y tres asistencias en 2011, “Espy” fue uno de los puntos más altos del conjunto monarca y logró su mejor cosecha desde que llegó a la franquicia a mediados de 2007. ¿Por qué explotó su nivel? El argumenta que “finalmente pude jugar de delantero como a mí me gusta y creo que con las ganas que le pongo y los goles que ahora entraron, mi rendimiento se magnificó un poquito más”.

“Antes me usaban mucho de volante. Si bien engaña un poco con la técnica que tengo, siempre a muchos entrenadores les gusté en esa posición jugando retrasado”, explica Espíndola, quien además asegura que aún tiene mucho más por entregar y que no ha llegado a su techo. “Tengo muchas expectativas este año. Quiero superar lo que hice, porque siempre pienso que puedo dar más y es lo que todos van a esperar de mí”, dice.

“Sueño con volver a salir campeón de la MLS y si tenemos una revancha en la Concachampions, concretar lo que hicimos muy bien el año pasado, que nos faltó el broche de oro en la final”, deseó el delantero, quien con el paso del tiempo percibe el crecimiento de RSL. “Definitivamente, tanto el club como la liga han evolucionado. Cada vez hay más jugadores que quieren venir por el nivel futbolístico y de vida de EEUU”, remarcó.

Merlo, su cable a tierra

En la cancha manifiesta su filosofía de vida. La humildad, el coraje y sacrificio expresados en su juego también son características que lo definen como persona. En Merlo, Provincia de San Luis, en el centro de la Argentina, “Loquillo” Espíndola siempre fue el mismo. Desde aquel “pibe” que cumplió su sueño de debutar en Boca Juniors al hombre que hoy es bandera de su pueblo en Estados Unidos.

Mientras traza un paralelo entre su tierra puntana y Salt Lake City por su aspecto montañoso, el hijo de Edgar y Susana, y hermano de Estefanía, denota su felicidad por haber terminado su casa y ya se prepara para ser padre del varoncito que espera su mujer Bárbara, embarazada de seis meses. “Ahora que voy a tener un hijo, ¡no quieren saber nada con ponerle ‘Edgar’! Parece que la tradición de ese nombre en la familia se corta acá”, cuenta el ex Deportivo Quito y Aucas de Ecuador entre risas.

“Me gusta mucho estar en Merlo porque es mi cable a tierra, me recuerda cuáles son mis raíces y además estoy con mi familia y la gente que me quiere que siempre estuvo allí”, dice el delantero de su tierra natal, que ya sobrepasa los 23 mil habitantes y de a poco empieza a vestirse al estilo Real Salt Lake. “En tres años he llevado más de 70 camisetas y he quedado debiéndole a varios porque no me alcanzan los bolsos ni las manos”, confiesa. ¿Gentileza de utilería? “¡A veces me ha tocado pagarlas también!”, responde sonriente.

“Uno sigue siendo el mismo, yo no me la creo ni siento que soy la gran cosa en EEUU. En mi pueblo, si bien no soy famoso, me conocen todos y eso es lindo”, reconoce “Espy”, recientemente distinguido por las autoridades del lugar como “Embajador de Merlo en el mundo”.

No obstante, el argentino es consciente de que no todos son elogios. “Están los que dicen ‘¡pero juega en EEUU, tampoco es la gran cosa!’. Esos comentarios me hacen fuerte para seguir adelante”, sostiene el atacante que así se forjó para ser lo que es hoy.

“Al llegar a Boca [con 14 años], algunos decían que no tenía chance de quedarme; a la segunda prueba dijeron ‘si no convenció en la primera, en la segunda lo ‘limpian’ [echan]; y luego de jugar en Boca, ‘ah, pero duró sólo un año’. Cuando fui chico siempre me la banqué [soporté] solo y me hice bien de abajo”, relata quien vistió seis veces la camiseta Xeneize y marcó un tanto en 2005.

“De no haber sido jugador, hubiera estudiado ‘a full’ y tratado de vivir el día a día, aunque hubiese sido más difícil, pero en mi cabeza siempre estuvo triunfar en el fútbol”, afirma “Espy”, quien admite tener una materia pendiente. “Al ir a Boca se me complicó el estudio, era Boca o estudiar -dice- y bueno, Boca era mi sueño”, se excusa el delantero, a quien le restan dos años para terminar la escuela, aunque en este momento le interesa mejorar su Inglés.

Así camina por la vida, siempre con el ímpetu de superarse. Así es Edgar Fabián Espíndola, un embajador con sangre de potrero.