Copa América con Ale: Se viene Ecuador

Copa America con Ale-2

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Getty Images

Salta, Argentina

6 de Julio, 2011

 

Guille

Antes de hablar de la Copa América, quisiera hacer un paréntesis para hacerle un reconocimiento a quien fuera mi compañero de delantera en el Columbus Crew: Guillermo Barros Schellotto.

Mientras nos preparábamos para el partido contra Brasil en La Plata, Argentina, era imposible ignorar que uno de los equipos locales, Gimnasia, se jugaba la promoción en el torneo local. Lamentablemente, luego de 2 partidos muy disputados, el equipo de los inicios de Guille (al que regresó este año para tratar de salvarlo) descendió. Así terminó su carrera profesional como futbolista activo.

El fútbol tiene estas injusticias; si alguien merecía salir por la puerta grande era Guille. Fue un gran jugador, de eso no hay duda; para mí tiene más importancia el Guille que yo conozco: Una persona correcta, educada, con una estupenda familia, a quien le tengo respeto profesional y aprecio personal. Yo lo voy extrañar, aunque estoy seguro que su nombre aparecerá de nuevo en el mundo del fútbol, en el puesto que le toque, lo hará con la dedicación y la seriedad que lo caracteriza.

Chao Guille

Brasil vs. Venezuela – El Análisis

En el reportaje anterior, yo resaltaba la preparación y la actitud de nuestro grupo de jugadores para enfrentar los retos con naturalidad y confianza. Pero indudablemente de la preparación a la acción real de juego hay una marcada diferencia.

Los primeros 25-30 minutos de juego nos costó asentarnos dentro de la cancha. Brasil nos presionó buscando marcar el gol que les diera la tranquilidad. Nosotros, aunque sin posesión clara de la pelota durante esos primeros minutos, logramos organizarnos bien defensivamente, con orden y disciplina táctica. Brasil creó sus oportunidades (sería imposible evitar que un equipo con el talento ofensivo de Brasil no tenga oportunidades), pero supimos jugar en la adversidad y disfrutar el sufrimiento. Los minutos fueron pasando, comenzamos a jugar con un poco más de confianza, tuvimos la pelota con más consistencia  y para el final de la primera etapa ya la presión de ataque Brasilera no era la misma.

Comenzó el segundo tiempo; fuimos creciendo poco a poco y nos sentimos mejor dentro de la cancha. Asimismo, Brasil se frustraba más y más, el partido se les complicaba y caían en el pelotazo. Cuando Brasil cae en el pelotazo, es señal clara de que nuestro trabajo táctico ha funcionado y que ahora nos tocaba manejar el partido con inteligencia y sentido común. Si apretamos tal vez nos llevamos el partido, pero si nos descuidamos, en un contragolpe aprovechan nuestra desorganización y nos liquidan el juego ya hacia el final de los 90 minutos. Siento que logramos balancear nuestra ambición con el mismo orden que mencioné anteriormente. Empujamos, creamos una que otra oportunidad, no las aprovechamos pero tampoco perdimos el sentido defensivo ni la disciplina táctica.

Llegó el final del partido. El resultado 0-0 nos sirve de mucho. Para nosotros, fue un resultado justo desde el punto de vista táctico en cuanto a la ejecución de un planteamiento. Si bien no fuimos contundentes de tres cuartos de cancha para arriba, sí fuimos capaces de estorbarlos, interrumpirlos e incomodarlos en todos los sectores. Ahora nos tocan otros retos tanto en lo emocional como en lo físico.

Próximo rival: Ecuador

Si bien Ecuador representa un reto muy complicado para superarlo, es tan (inclusive más) complicado desviar la atención del grupo de lo que se logró contra Brasil para enfocarnos de lleno en lo que es Ecuador. Tenemos la obligación urgente de saber digerir y evaluar nuestro primer resultado, en miras a lo que podría ser un partido potencialmente definitorio para la selección Vinotinto. Los jugadores en general hemos logrado vivir con suficiente tranquilidad el proceso post Brasil, de la misma manera este proceso ha evolucionado naturalmente para convertirse ahora en el pre Ecuador; con la toda la preparación de cada uno de los detalles que este se merece.

En este nivel son pocas las sorpresas. Cada equipo se ha preparado para cada uno de sus rivales y todos nos conocemos relativamente bien. Está claro que nosotros dependemos del trabajo armonioso y compaginado del bloque y que si a esto le sumamos la capacidad de juntarnos con dinámica en situaciones de ataque (con mayor consistencia) seremos incómodos para cualquier rival. Luego Ecuador, tiene jugadores con mucha presencia física, son atléticos, explosivos, con capacidad de ida y vuelta en ataque y en defensa. Tenemos que (más que nunca) jugar con inteligencia y reconocer nuestra propia habilidad de tener la pelota cuando nos proponemos a movernos con y sin pelota. Debemos neutralizar cualquier posibilidad de contragolpe (donde ellos pueden demostrar todo su potencial físico) con orden en nuestro escalonamiento defensivo y evitando perder el balón innecesariamente en nuestras salidas de ataque. No puedo dejar de mencionar la importancia de las reanudaciones; estos partidos tan cerrados tienden a ser definidos en una jugada parada, es fundamental que tanto defensiva como ofensivamente estemos atentos y decididos; estos son momentos claves.

El resultado frente a Brasil por supuesto que nos ayuda, pero igual nos compromete. Nos obliga a exigir más de nosotros mismos. Este sábado frente a Ecuador, la vida nos presenta una oportunidad más para seguir demostrando que queremos ser protagonistas. La clave está no solo en tener las oportunidades sino además en saberlas aprovechar. Si queremos trascender, este son el tipo de momentos que hay que vivirlos con muchísima intensidad para nunca dejarlos pasar; este es nuestro reto.

Para terminar…

El viernes 8 de Julio es una fecha muy importante para mí; es mi cumpleaños. Lamentablemente, no estoy con mi familia; pero que mejor ocasión para perderse una celebración familiar que un torneo de esta magnitud. Estoy seguro que la Vinotinto tratará de darme el mejor regalo de todos: 3 puntos el sábado. Si además me quieren picar una torta de cumpleaños, no les quedaría mal.

Desde Salta, Argentina dentro del hotel de la concentración Vinotinto.

Alejandro Moreno