Palabra de Balado: El problema de EE.UU.

Palabra de Balado: EE.UU.

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Culminó la fase de grupos de la Copa Oro de la CONCACAF y la selección de los Estados Unidos logró la clasificación a los cuartos de final luego de derrotar a Guadalupe por 1-0 con el gol de Jozy Altidore.

El paso a la ronda de eliminación directa del equipo entrenado por Bob Bradley en el torneo más importante de la región ha sido sin brillo, con una clara crisis futbolística en su rendimiento y con la angustia de no saber su destino hasta la última jornada del grupo C.

Sin dudas esta etapa es la más difícil de Bradley al frente del equipo "de las Barras y las Estrellas" desde que asumiera como interino en Diciembre del 2006 en reemplazo del dos veces mundialista Bruce Arena.

Aquel agónico gol de Landon Donovan frente a Argelia en Pretoria que le dio a Estados Unidos la posibilidad de jugar los octavos de final del Mundial de Sudafrica fue hace menos de un año, pero parecería que ocurrió hace una eternidad por el bajón que sufre "el equipo de todos".

Las razones del pobre desempeño de la selección en los últimos 12 meses se encuentran dentro y fuera de la cancha. Y es la suma de un todo en lugar de algo en particular lo que ha provocado semejante debacle.

La popularización del fútbol en el país y el crecimiento del apoyo de la gente para el conjunto nacional han añadido una presión por obtener resultados que antes no existía. Directivos, cuerpo técnico y jugadores tienen muchas más exigencias y algunos no han sabido como convivir con ellas.

La presencia masiva del aficionado en los estadios alentando a sus ídolos en un arma de doble filo. Los aplausos son cambiados rápidamente por abucheos si las cosas no salen bien y los jugadores no están acostumbrados a esto porque antes la respuesta normal era la indiferencia.

Dentro del campo de juego se nota la fragilidad en varios puestos. La defensa es el sector que sigue representando para el entrenador Bradley un crucigrama imposible de resolver.

La lesión de Oguchi Onyewu ha dejado a la última línea sin un central de categoría internacional. Volvió a jugar pero nunca a ser el mismo de antes y el hueco sigue abierto sin que Goodson o Ream sirvan para taparlo.

La posición de lateral izquierdo es otro gran dolor de cabeza para el técnico. Ha probado con Bornstein, con Lichaj y con Bocanegra pero ninguno de los tres le ha funcionado. No encuentra aquel que le otorgue el equilibrio entre la marca y la proyección ofensiva por ese sector.

Lo mismo le ocurre en la zona de contención. Ni Jones, ni Edu, ni Klejstan han sido el compañero ideal de Michael Bradley en el doble pivote que al DT le gusta utilizar como sistema de juego.

Otro gran problema está en el ataque. Con Donovan y Dempsey actuando como mediocampistas, los puestos de delanteros les han caído desde "el cielo" a dos jóvenes como Altidore y Agudelo.

Jozy sigue saltando de un préstamo a otro, de un club al siguiente en Europa porque en ninguno consigue transformarse en el goleador que se esperaba. Agudelo causó sensación por su aparición a tan temprana edad pero la fama puede ser la peor enemiga para aquellos que todavía no están preparados y con la madurez para digerirla.

Y lo peor es que no hay muchas más alternativas. Al menos no las hay para el entrenador que prefirió a Chris Wondolowski en lugar de Teal Bunbury o Charlie Davies.

Bob Bradley se la jugó con este grupo de futbolistas para ganar la Copa Oro. Creo que además, él se está jugando la continuidad de su empleo como técnico de la selección.